Juan Hurtado Cano
Los Colombianos ya contamos las horas, que todavía son amargas, para que concluya este mandato, el que no dudo en calificar de funesto, que sacudió nuestro sufrido país en los últimos cuatro años con un irresponsable comunista como el señor Petro, cuyo pasado escabroso en sus incursiones de guerrillero del M-19 cuando aprendió a odiar, insultar y amenazar a los que no pensaban como él, amenazando con destruir una concertada Constitución Política que ese grupo insurgente ayudó a redactar y aunque ya no tenía su buscada reelección presidencial involucrada, terminará con su viaje para buscar a los dictadores cubanos, quién sabe con qué fines protervos y siniestros, porque allá fue donde los entrenaron para incendiar a nuestra Patria y a otros vecinos del continente como Venezuela y Bolivia.
Termina con más pena que gloria su caótico mandato, tratando de asaltar el país en todo lo que le faltó por destruir: primero, nos destruye el sistema salud, que es lo que más nos duele, con la complicidad de sus ministros canallas como el grosero Ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, y sin espacio para contar detalles como el de los miles de fallecidos de todas edades por falta de medicamentos; segundo, acaba con la educación por cuenta de los incendios de Fecode, financiadores de su corrupta campaña presidencial, cuando se saltó los topes legales, retiró todos créditos del ICETEX para los jóvenes universitarios; tercero, destruyó y se robaron Ecopetrol, la mejor empresa de los colombianos que bien financiaba el presupuesto general de la nación para atender los proyectos sociales; cuarto, liquidó de un plumazo los programas de Vivienda Ya, los sin techo se quedaron mirando a la luna porque no tuvieron su derecho humano de contar con su casa propia y para ese lunático el ejemplo de la obra maravillosa del Minuto de Dios fue una burla; quinta, se robaron los delincuentes de la UNGRD los recursos para todos los damnificados del invierno y el agua de la Guajira para los jahueyes, y el miserable delincuente Carlos Ramón Gonzáles queda protegido y asilado por el criminal régimen de los dictadores de Nicaragua, los otros amigotes de Petro; sexto, el sistema de Infraestructura vial lo dejó sin recursos para su continuación y mantenimiento, con las consecuencias desastrosa para el país y, para muestra, la calamidad de la carretera en la Línea, vital para el comercio pero que, según el sátrapa, eran las carreteras de los ricos; séptima, a los departamentos todos les negó los recursos y nos quedamos sin las carreteras rurales que son las que nuestros campesinos reclaman a gritos; octava, nos dejó el país incendiado con la violencia desatada con su cacareada “paz total” por cuenta de las bandas criminales que lo acompañaban en sus desafiantes tarimazos, como sucedió en Medellín con su fanática y protegida senadora Zuleta; novena, una fracasada e irresponsable política de reparto de tierras que solo estuvo rodeada de escándalos de corrupción, que fue el común denominador de los actos de su funesta gestión presidencial; décima, la vergonzosa política internacional que solo nos representó la burla de la Comunidad de Naciones, con arengas grotescas como la de New York, con megáfono en su mano, después de salir de la desierta Asamblea de Naciones Unidas, donde solo hizo el ridículo con sus estrafalarias arengas.
Ahora sí llegó el Gobierno anhelado de la “Patria Milagro” del Tigre Presidente Abelardo De La Espriella quien, con su ilustrado Vicepresidente, José Manuel Restrepo, ya muestran resultados de responsabilidad y esperanza cuando generaron toda la confiabilidad de los organismos financieros multilaterales y la solidaridad de los mandatarios de la totalidad de los países con los que mantenemos relaciones diplomáticas y comerciales excelentes. Dios nos salvó después de este cuatrienio fatídico del cual no queremos acordarnos, pues cesó la horrible noche.
