Por: Rubén Darío Franco Narváez
Hay voces que trascienden el rumor fugaz del tiempo; se apagan en la tierra, pero viven con fuerza en el recuerdo agradecido de presentes y futuras generaciones. El domingo 6 de septiembre de 2026, el periodismo colombiano se vistió de luto con la partida al infinito de dos titanes de la palabra y el micrófono: Juan Guillermo Ríos Rendón y Darío Silva Silva.
Las honras fúnebres de Juan Guillermo se oficiaron: Velación en San Vicente, Misa Exequial en la Iglesia Nuestra Señora de la Consolata -en Laureles Medellín-, el martes 8 de septiembre 2026. Allí, sus hijos periodistas Andrés y Sebastián Ríos López, cumplieron su última voluntad. Sobre su cenizario redactaron el epitafio: “Aquí yace Juan Guillermo Ríos. Profesión: Reportero”, sellado con su imborrable consigna: “Les deseo paz, amor y buen genio”.
Aún evoco aquel viernes 9 de febrero de 2001, cuando, por gestión de un grupo de colegas, nos regaló una magistral conferencia en la Universidad Libre de Pereira, facilitada por el rector Fabio Giraldo Sanz. Más tarde, en un sencillo asadero de arepas, junto a referentes como Miguel Álvarez de los Ríos, Daniel Alfonso Benítez, Orlando Cataño, Silvio González, don Libardo Gómez y este servidor, Juan Guillermo nos hipnotizó durante tres horas desnudando su alma y contando su vida. Tenía entonces 49 años y una pasión incombustible.
Por su parte, Bogotá rindió tributo a Darío Silva Silva en la Casa Sobre La Roca. Nacido en Tarqui (Huila) en 1938, inició su periplo en Radio Garzón con apenas 17 años. Ejerció casi tres décadas en prensa, radio y televisión: dirigió el recordado Noticolor, descolló en RCN y conquistó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1987. Ya en 1958 había dejado su huella cultural al cofundar «Los Papelípolas», icónico colectivo literario huilense.
En 1987 dio un giro trascendental a su existencia. Tras volcarse a la teología, fundó junto a su esposa, Esther Lucía Ángel, la Iglesia Casa Sobre La Roca -cuya sede en Pereira inauguró cerca al Batallón San Mateo-. Lo que nació con pocos seguidores, floreció en una abundante congregación con 36 sedes en cinco países, además de legar numerosos libros y el programa Hechos y Crónicas.
Juan Guillermo y Silva Silva: dos maestros, dos trayectorias y un mismo eco que perdurará por siempre en nuestra memoria.
