Adriana vallejo
Una de las apuestas del gobierno nacional saliente era convertir al país en un destino turístico de talla mundial. La narrativa era que Colombia sería potencia mundial de la vida. Cuatro años después el país ha perdido posiciones en diferentes mediciones internacionales que nos alejan de ese propósito y proyectan una imagen diferente a la deseada.
Colombia es catalogada como el tercer país con peor calidad de vida en la región según el índice de Mejores Países 2026 de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. El país quedó en el puesto 69 entre 85 naciones, con un puntaje de 9,7. El resultado refleja la percepción de más de 15 mil personas encuestadas. Uno de los factores que más afecta la imagen de Colombia es la seguridad y las bajas oportunidades económicas.
El país también descendió siete posiciones en la clasificación internacional que analiza el desempeño de 133 gobiernos a través del Chandler Good Government Índex 2026, uno de los principales indicadores internacionales sobre la capacidad y efectividad de los gobiernos. El país pasó del puesto 66 alcanzado en 2025 al 73 entre 133 naciones evaluadas y perdió posiciones dentro de América Latina, donde ocupa el séptimo lugar.
El índice mide la calidad del gobierno a partir de 35 indicadores agrupados en seis pilares: instituciones sólidas, apoyo al progreso social, seguridad personal, distribución del ingreso, empleo y disciplina fiscal. Nuevamente el tema de seguridad aparece como uno de los más críticos al igual que la inequidad en la distribución del ingreso.
En suma, durante los cuatro años el gobierno no tuvo la capacidad suficiente de ejecución para transformar las condiciones de seguridad y bienestar socioeconómico de la población para mejorar la calidad de vida y el desempeño gubernamental. El nuevo presidente deberá ejecutar efectivamente políticas públicas de seguridad y generación de empleo en los territorios para mejorar la percepción nacional e internacional del país.
