Rafael Poveda responde a denuncias y cuestiona el uso de testimonios anónimos en su contra

El periodista negó nuevamente los señalamientos de presunto acoso sexual y laboral y utilizó audios ficticios para plantear un debate sobre el contraste de fuentes, la presunción de inocencia y el derecho a la defensa.

El periodista y presentador Rafael Poveda volvió a pronunciarse frente a las denuncias de presunto acoso sexual y laboral conocidas durante las últimas semanas y aseguró que la repetición de acusaciones sin, a su juicio, suficiente posibilidad de contraste puede terminar provocando una condena pública antes de que los hechos hayan sido establecidos.

En un video divulgado el lunes 24 de agosto, el director de Testigo Directo y del pódcast Más allá del silencio negó nuevamente haber acosado a mujeres y cuestionó la manera como algunos de los testimonios en su contra han sido presentados ante la opinión pública.

La controversia se reactivó luego de que Revista RAYA publicara el 19 de agosto testimonios de cuatro periodistas que atribuyen a Poveda presuntos episodios de acoso sexual y laboral ocurridos entre 2006 y 2013. Según el medio, las mujeres describieron situaciones como intentos de besos y tocamientos sin consentimiento, arrinconamientos e insinuaciones en ambientes profesionales.

Poveda rechaza categóricamente esos señalamientos.

Usó audios falsos para explicar su argumento

Uno de los elementos que más llamó la atención de su reciente pronunciamiento fue la presentación de dos grabaciones con voces modificadas, que inicialmente fueron planteadas como si correspondieran a relatos de supuestas víctimas.

Posteriormente, el periodista aclaró que los testimonios eran ficticios y que habían sido preparados con dos compañeras de trabajo. Su objetivo, explicó, era mostrar qué tan sencillo puede resultar construir una historia aparentemente verosímil mediante una voz distorsionada y circunstancias difíciles de verificar inmediatamente.

Con ese ejercicio, Poveda cuestionó que una acusación pueda adquirir credibilidad únicamente por su repetición en redes sociales o medios de comunicación.

En medio de su exposición utilizó una conocida expresión para resumir su preocupación: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Sin embargo, el propio comunicador reconoció que no tiene pruebas para asegurar que exista una campaña organizada de difamación en su contra, aunque afirmó que personas cercanas le han manifestado esa posibilidad.

“No pedí conocer la identidad de ninguna mujer”

Otro de los puntos centrales de su defensa tiene que ver con el derecho a conocer los hechos específicos sobre los cuales se le pide responder.

Poveda aseguró que nunca exigió conocer la identidad de las periodistas que decidieron mantener sus nombres bajo reserva. Según su versión, lo que solicitó fueron datos suficientes sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar para poder identificar cada episodio y entregar una respuesta concreta.

El periodista señaló que recibió el 18 de agosto un cuestionario de Revista RAYA relacionado con cuatro casos y que respondió a la mañana siguiente indicando que la información suministrada no le permitía determinar con precisión cada situación.

RAYA informó posteriormente que Poveda sí envió una respuesta escrita, en la que negó categóricamente las acusaciones y sostuvo que las referencias proporcionadas sobre un hotel, una oficina, un taller y su productora, además de la antigüedad de los hechos, eran insuficientes para pronunciarse individualmente sobre cada caso.

Ya son seis testimonios conocidos públicamente

Las cuatro declaraciones publicadas por RAYA se sumaron a dos denuncias conocidas a finales de julio, divulgadas por el colectivo Yo Te Creo Colega y Brava News.

Una de esas denunciantes mantuvo su identidad bajo reserva y relató presuntos tocamientos sin consentimiento en un escenario laboral. La otra, Sofía Vela Mejía, hizo público su nombre y presentó ante la Fiscalía una denuncia relacionada con un supuesto episodio ocurrido en 2019 después de participar en un curso de presentación impartido por Poveda.

Con los cuatro testimonios posteriores, son seis las mujeres cuyos señalamientos han sido divulgados públicamente.

Poveda ha negado las acusaciones y, hasta ahora, no existe una condena judicial que establezca su responsabilidad por estos hechos.

Colectivo sostiene que sí ofreció derecho a réplica

La discusión tiene dos versiones enfrentadas en torno al procedimiento periodístico utilizado.

Poveda sostiene que no contó con información suficientemente detallada para ejercer una defensa efectiva. Sin embargo, Yo Te Creo Colega afirma que sí le ofreció formalmente el derecho a responder antes de divulgar las primeras denuncias.

Según el colectivo, el 27 de julio se estableció contacto con el periodista mediante WhatsApp y correo electrónico y posteriormente se le entregó un resumen de los testimonios junto con un cuestionario. Otros reportes señalan que el documento contenía 22 preguntas.

El colectivo también defendió la decisión de mantener bajo reserva la identidad de algunas denunciantes, argumentando que existen disposiciones legales relacionadas con la protección y confidencialidad de víctimas de presunto acoso sexual en contextos laborales.

Poveda, por su parte, insiste en que respetar esa reserva no debería impedir entregar información suficientemente concreta para que la persona señalada pueda controvertir los hechos.

Un debate que supera el caso particular

La controversia terminó abriendo una discusión más amplia dentro del periodismo colombiano: cómo conciliar la protección de quienes denuncian posibles hechos de violencia o acoso con el derecho de las personas señaladas a conocer las acusaciones, responderlas y conservar la presunción de inocencia.

Poveda sostuvo que las denuncias contra mujeres deben ser tomadas con seriedad, pero argumentó que esa obligación no elimina principios periodísticos como el contraste de fuentes y el derecho a controvertir una acusación.

Del otro lado, las periodistas y organizaciones que han acompañado a las denunciantes defienden la necesidad de mantener mecanismos de confidencialidad que permitan a posibles víctimas hablar sin exponerse públicamente.

La controversia continuará tanto en el escenario público como en las instancias correspondientes. Poveda conformó un equipo jurídico en el que se encuentra el abogado penalista Jaime Lombana, mientras una de las denunciantes ya acudió formalmente a la Fiscalía.

Por ahora, las afirmaciones de las mujeres continúan siendo denuncias que deberán ser investigadas y contrastadas, mientras Rafael Poveda mantiene su rechazo absoluto a los señalamientos y reclama que el debate se desarrolle respetando tanto los derechos de quienes denuncian como las garantías de quien es acusado.

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