La caja de Skinner

Rodrigo Ocampo Ossa

A mediados del siglo pasado el psicólogo B.F Skinner diseño un conjunto de experimentos con ratones y palomas para estudiar el comportamiento frente a diferentes  estímulos positivos y negativos. El procedimiento consistía en introducir los animales en una caja llamada “cámara de condicionamiento operante” y se les enseñaba a realizar determinadas actividades para recibir alimento o castigarlos con pequeñas descargas eléctricas cuando cometían errores. Una variante de ese experimento consistió en cambiar las reglas cada vez que el animal aprendía una conducta. El resultado fue aterrador. Los animales desconcertados no comían, no sé relacionaban  entre ellos, desarrollaban conductas paranoicas y finalmente enfermaban y morían. La caja de Skinner confirmó científicamente lo que han sabido  desde siempre los dictadores y los abusadores; cambiar las reglas arbitrariamente es el método más eficiente para someter a los individuos y la sociedad al su dominio. Por eso resulta tan alarmante el cambio continuo de las reglas de circulación. Con la aparentemente razonable necesidad de facilitar el restablecimiento del orden tras el terremoto se  están cambiando continuamente las normas del Pico y Placa, una medida calamitosa para las personas y para la urgentísima necesidad de recuperar la economía. Las autoridades no parecen haber aprendido de los efectos demoledores del encierro colectivo al que  sometieron la sociedad con motivo de la pandemia, un  experimento de ingeniería social que apenas ahora se está cuestionando debido a la censura. Pero las crisis no se solucionan restringiendo la libertad ni la iniciativa privada, todo lo contrario, las sociedades libres son las que mejor se recuperan cuando ocurre  una tragedia o una crisis económica. 

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -