El proyecto de Presupuesto General de la Nación por $634,9 billones ya está en manos del Congreso. La cifra contempla un fuerte aumento del servicio de la deuda, mientras los recursos destinados a inversión serían inferiores a los previstos en la propuesta anterior.
El Gobierno Nacional radicó ante el Congreso el nuevo proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027, por un monto de $634,9 billones, una cifra cercana a $59 billones por encima de la propuesta que había presentado la administración anterior y que fue devuelta por las comisiones económicas.
Uno de los puntos que más llama la atención es el peso que tendrá la deuda pública dentro de las cuentas del próximo año. El servicio de la deuda está calculado en aproximadamente $155,4 billones, de los cuales $94,4 billones corresponden exclusivamente al pago de intereses y cerca de $58,2 billones a amortizaciones de capital.
En otras palabras, una parte considerable del presupuesto deberá destinarse a cumplir obligaciones financieras adquiridas previamente, reduciendo el margen disponible para nuevas inversiones.
La deuda, una de las mayores presiones para 2027
La Contraloría General de la República ha advertido sobre el crecimiento del endeudamiento y el aumento del costo de financiar las obligaciones del Estado. De acuerdo con el análisis conocido sobre el proyecto, el servicio de la deuda pasaría de $100,45 billones en 2026 a $155,43 billones en 2027, un incremento cercano al 55 %.
El Gobierno sostiene que la nueva propuesta busca “sincerar” las cuentas públicas, incorporando obligaciones y presiones de gasto que no estaban contempladas en el proyecto inicial.
La propia Presidencia explicó que el nuevo presupuesto incluye recursos para obligaciones de obligatorio cumplimiento que no habían sido consideradas en la primera versión.
Menos recursos para inversión
Mientras aumenta el servicio de la deuda, la inversión pública proyectada se ubica en alrededor de $86,9 billones, equivalente a cerca del 14 % del presupuesto total y al 4,1 % del PIB.
La distribución general del proyecto contempla aproximadamente:
- $392,5 billones para funcionamiento.
- $155,4 billones para servicio de la deuda.
- $86,9 billones para inversión.
El resultado es una estructura presupuestal en la que el pago de obligaciones financieras tiene un peso mayor que el destinado directamente a inversión pública.
Un presupuesto que llega en medio de un fuerte déficit fiscal
El nuevo proyecto también reconoce un escenario fiscal complejo. Según el análisis presentado junto con la propuesta, el déficit fiscal del Gobierno Nacional Central podría llegar al 9,4 % del PIB en 2027, mientras los ingresos proyectados representan cerca del 15,5 % del PIB y el gasto alcanza aproximadamente el 24,9 %.
Además, el Gobierno proyecta para 2027 un crecimiento económico de 1,8 %, inferior al 2,5 % estimado para 2026, mientras espera que la inflación disminuya hasta el 4,4 %.
El Ejecutivo anunció también que presentará una Ley de Ajuste Fiscal, con la que busca reducir el desequilibrio de las cuentas públicas y contener el crecimiento del gasto.
Salud, pensiones y otros sectores también presionan las cuentas
La deuda no es la única preocupación. El nuevo presupuesto incorpora mayores necesidades de financiación para sectores como salud, pensiones y subsidios de energía, que han sido señalados como algunas de las principales presiones sobre las finanzas públicas.
En este contexto, el Congreso tendrá que analizar si el monto propuesto es sostenible y cómo distribuir los recursos disponibles entre funcionamiento, inversión y obligaciones financieras.
Las Comisiones Económicas del Congreso tienen hasta antes del 15 de septiembre para definir el monto del Presupuesto General de la Nación para 2027.
El debate tendrá como uno de sus principales puntos la pregunta de cuánto espacio le queda al Estado para invertir y atender nuevas necesidades cuando cerca de $94,4 billones del presupuesto estarían destinados únicamente a pagar intereses de la deuda.

