Lucy Tejada convirtió a Pereira en parte de su obra

Con información de Ronald Holguín Gil

Fotografías: Ronald Holguín Gil – Archivo web.

Pereira conmemora los 106 años del nacimiento de Lucy Tejada Sáenz, una de las artistas más destacadas del arte colombiano del siglo XX, cuya obra trascendió los lienzos para instalarse en los muros, los espacios públicos y la memoria cultural del país.

Nacida el 9 de octubre de 1920 en Pereira y fallecida el 2 de noviembre de 2011 en Cali, la maestra construyó una trayectoria en la que confluyeron la pintura, el muralismo, el dibujo, el grabado y la exploración de diversas técnicas artísticas.
Su historia está ligada a una época de transformación de las artes plásticas en Colombia, en la que nuevos lenguajes y búsquedas creativas comenzaron a abrirse paso. En ese escenario, Lucy Tejada desarrolló una expresión propia, caracterizada por su sensibilidad poética, sus personajes de miradas profundas y una particular manera de representar el universo humano.
La infancia, las mujeres, los ancianos y las figuras de rasgos indígenas ocuparon un lugar importante en su producción. Sus obras invitan a detenerse, observar y descubrir historias que parecen surgir de los recuerdos, los sueños y las emociones. En sus composiciones, la realidad se mezcla con la imaginación, mientras sus personajes parecen habitar un mundo íntimo, lleno de símbolos y preguntas sobre la condición humana.


Su camino artístico comenzó a proyectarse nacionalmente desde mediados de la década de 1940. En 1947 realizó su primera exposición y, posteriormente, viajó a España, donde profundizó sus conocimientos en grabado y tuvo la oportunidad de acercarse a grandes maestros de la historia del arte. Estas experiencias contribuyeron a enriquecer su lenguaje plástico, sin que renunciara a la búsqueda de una voz propia.

Premio y trayectoria
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 1957, cuando obtuvo el primer puesto en pintura del X Salón Nacional de Artistas Colombianos con la obra Mujeres sin hacer nada. Este reconocimiento consolidó su nombre en el panorama artístico nacional y confirmó la fuerza de una propuesta que encontraba en la figura humana y en la sensibilidad cotidiana algunas de sus principales fuentes de inspiración.
A lo largo de su trayectoria participó en importantes encuentros y exposiciones, incluidas bienales internacionales, y se convirtió en una figura de referencia para comprender la evolución del arte colombiano contemporáneo.
Su aporte también fue reconocido institucionalmente. En 2007 recibió la Medalla al Mérito Cultural, otorgada por el Ministerio de Cultura, y en 2008 obtuvo el Premio Nacional a la Vida y Obra, distinción que destacó su contribución al desarrollo de las artes en Colombia.

Una obra no solo de museos
El legado de Lucy Tejada no se encuentra únicamente en las colecciones de los museos. Pereira conserva una relación especial con su producción artística a través de obras que hicieron parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Entre ellas se encuentra Los estudiantes caídos, mosaico de 1958 ubicado en el parque La Libertad, una pieza que conecta el arte con la memoria y el espacio público. También figura La alegría de aprender, mosaico realizado para el antiguo Club Rialto en 1957, así como Beneficio del café, mural de 1961, y Guaca pobre, guaca rica, mural de 1962, asociado a la biblioteca del Banco de la República en Pereira. Estas creaciones dan cuenta de su capacidad para llevar el arte más allá de los espacios tradicionales de exhibición y convertirlo en parte del paisaje urbano. Sus murales y mosaicos recuerdan que la cultura también se construye en los lugares que recorren los ciudadanos, en los edificios que forman parte de sus recuerdos y en las imágenes que acompañan la historia de una comunidad.
En 2005, Pereira inauguró el Centro Cultural Lucy Tejada, un homenaje que convirtió su nombre en referente de la vida cultural de la capital risaraldense.

Su museo
Uno de los capítulos más significativos de esta historia comenzó con la donación de 163 obras que Lucy Tejada entregó a Pereira, su ciudad natal. Esta colección constituye una muestra invaluable de su sensibilidad y de la diversidad de técnicas que exploró durante su vida artística.
El 17 de diciembre de 2019 fue inaugurado el museo Lucy Tejada, ubicado en el Centro Cultural que lleva su nombre, en la carrera 10 con calle 16. El espacio nació para preservar, estudiar y divulgar la obra de la maestra, y para permitir que nuevas generaciones se acerquen a su universo creativo. La colección reúne trabajos que dan cuenta de sus búsquedas pictóricas, sus dibujos y sus grabados. Sus salas, denominadas Ser, Hacer y Decir, proponen distintas aproximaciones a la artista y a su legado. El museo también representa una oportunidad para fortalecer la formación artística, despertar la curiosidad de niños y jóvenes y acercar a los visitantes a una creadora fundamental para la cultura regional. En 2022, su nombre volvió a proyectarse en el ámbito nacional con la emisión postal Personajes Colombianos de Todas las Épocas, serie 2022-II, del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
Este reconocimiento llevó la figura de Lucy Tejada a un formato que contribuye a preservar y divulgar la memoria de personalidades que han dejado una marca en la historia del país.

Herencia que sigue viva
A 106 años de su nacimiento, recordar a Lucy Tejada significa mucho más que conmemorar una fecha. Es reconocer a una mujer que abrió caminos en el arte colombiano, que exploró diferentes lenguajes y que encontró en la creación una manera de interpretar el mundo.
Su legado permanece en sus pinturas, en los murales que sobreviven en la ciudad, en las 163 obras donadas a Pereira y en el museo que lleva su nombre. También permanece en la posibilidad de que un niño descubra por primera vez sus personajes, de que un visitante encuentre una historia en sus trazos y de que los pereiranos reconozcan en ella una parte esencial de su identidad cultural.
Lucy Tejada nació en Pereira, desarrolló buena parte de su vida artística en Cali y alcanzó reconocimiento nacional e internacional. Pero su ciudad natal conserva un vínculo especial con ella: el de una tierra que puede reencontrarse con su historia a través del arte.
Porque las grandes obras no solo sobreviven a quienes las crean. También permanecen en la memoria de los pueblos que saben reconocerlas, protegerlas y transmitirlas. Y mientras Pereira conserve y divulgue la obra de Lucy Tejada, su mirada seguirá encontrando nuevas formas de dialogar con el presente.

 

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