Por Pilar Salcedo Jiménez
El exconstituyente risaraldense destaca el Estado Social de Derecho, la acción de tutela y advierte sobre los riesgos de una nueva constituyente en medio de la polarización.
Desde su experiencia como integrante de la Asamblea Nacional Constituyente en representación de la Alianza Democrática M-19, Germán Toro Zuluaga recuerda el proceso que dio origen a la Carta Política, resalta sus principales avances y plantea una advertencia frente a los riesgos de reformarla en el contexto actual del país.
Toro Zuluaga llegó a la Constituyente en medio de un momento clave para la historia nacional. Para entonces, era dirigente sindical del magisterio y presidente de Fecode, con una participación activa en los procesos de paz de los años noventa. Ese respaldo, sumado a su representatividad en el sector educativo, le permitió integrar la lista de la Alianza Democrática M-19, en la que ocupó el puesto 13 y logró ser elegido como constituyente.
Gran privilegio
Para el exdelegatario, participar en la redacción de la Constitución fue una experiencia transformadora. “Fue un privilegio enorme y un aprendizaje inmenso. Venía de una formación como matemático, físico y educador, pero ese escenario me permitió entender lo que significa pactar las reglas del juego de una sociedad”, señala. Destaca, además, que se trató de un proceso basado en consensos, lo que hoy se refleja en una Carta Política defendida por distintos sectores.
Sobre el impacto histórico de la Constitución, Toro Zuluaga matiza la idea de una ruptura total con el pasado. A su juicio, su origen estuvo marcado por una amplia confluencia social. “Aunque la iniciativa nació en un proceso de paz, fue la juventud la que la impulsó con la séptima papeleta, y luego recibió el respaldo de medios, partidos, empresarios y organizaciones civiles”, explica.
En cuanto a sus principales aportes, resalta el establecimiento del Estado Social de Derecho, que sitúa la dignidad humana como eje central, así como una carta de derechos de carácter progresista reconocida internacionalmente. También subraya la creación de mecanismos como la acción de tutela, que ha permitido a los ciudadanos defender sus derechos de manera efectiva, y el fortalecimiento de la democracia participativa.
Nuevas reformas
Frente a la posibilidad de reformar la Constitución, el exconstituyente considera que no es el momento adecuado. Considera que promover una nueva constituyente sería una imprudencia, especialmente en un contexto de polarización. “Hoy es inviable, entre otras razones porque se necesitarían al menos 14 millones de votos para aprobarla. Más que reformarla, el país debería concentrarse en cumplirla y desarrollarla”, advierte. En su opinión, temas como la seguridad, los derechos, el equilibrio fiscal y el fortalecimiento territorial pueden abordarse sin necesidad de modificar la Carta.
Sobre la vigencia de la Constitución, recuerda que su permanencia depende de la voluntad popular. Si bien contempla mecanismos de reforma a través del Congreso o de una constituyente, reconoce que ambos caminos implican importantes desafíos. “El reto es cómo hacer ajustes sin poner en riesgo sus principios fundamentales”, afirma.
Llamado
Finalmente, Toro Zuluaga hizo un llamado a la ciudadanía a valorar y defender la Constitución. “Debemos protegerla, fortalecerla y exigir su cumplimiento. Lamentablemente, el país no ha desarrollado una cultura de celebrar su Constitución. Es fundamental hacer pedagogía constitucional para elevar la calidad de la ciudadanía”, concluye.
Datos de interés
- El Estado Social de Derecho, la soberanía popular, el pluralismo y la diversidad, la participación y la democracia y la supremacía constitucional, son los pilares de la Constitución de 1991.
- El presidente en 1991 era el pereirano César Gaviria Trujillo, quien gobernó el país entre 1990 y 1994. Durante su mandato en 1991, se promulgó la nueva Constitución Política de Colombia, la cual reemplazó a la carta magna de 1886.
Constituyentes de todos los partidos
La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 estuvo conformada por 70 delegatarios.
Para garantizar el consenso, la presidencia fue tripartita: Horacio Serpa (Partido Liberal), Álvaro Gómez Hurtado (Movimiento de Salvación Nacional) y Antonio Navarro Wolff (Alianza Democrática M-19).
Los partidos y movimientos representados fueron:Partido Liberal Colombiano: 24 constituyentes.
Alianza Democrática M-19 (AD M-19): 19 constituyentes.
Movimiento de Salvación Nacional: 11 constituyentes (escisión conservadora liderada por Álvaro Gómez Hurtado).
Partido Social Conservador: 5 constituyentes.
Movimientos minoritarios y minorías étnicas: 11 constituyentes repartidos en grupos como la Unión Patriótica (UP), Movimiento Unión Cristiana, Movimiento Indígena, entre otros.
##SOBRANTES
La presidencia fue tripartita: Horacio Serpa (Partido Liberal), Álvaro Gómez Hurtado (Movimiento de Salvación Nacional) y Antonio Navarro Wolff (Alianza Democrática M-19).


