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jueves, junio 20, 2024

Día del Campesino: desde Risaralda piden mayores recursos y acompañamiento

Colombia conmemora la labor de las y los habitantes de la ruralidad en el desarrollo económico y la seguridad alimentaria.

Mario Trejos ha trabajado 67 años en el campo. Oriundo de Quinchía, Risaralda, ha dedicado gran parte de su vida, hasta la actualidad, al cultivo de café, plátano y pan coger. Gracias a la gestión de la Agencia Nacional de Tierras, hace 31 años, la vereda La Gorgonia, cercana al departamento de Caldas, lo recibió para continuar con sus labores, las mismas que alrededor del 30% de la población colombiana se dedica.

Actualmente, al menos tres veces a la semana, sube por las montañas en busca de poco más de 20 racimos de plátano para vender en la plaza de mercado de Santa Rosa de Cabal. Posee alrededor de 20 mil árboles de café, en donde los tiempos de buena cosecha le permiten sacar de 30 a 40 sacos de este producto. A sus 75 años, Mario expresa que todo lo que ha conocido en su vida ha sido el campo, el mismo que le ha permitido comer, trabajar y sacar adelante a su familia.

Actualmente, el plátano es el principal cultivo de Risaralda.

Unos kilómetros más abajo de La Gorgonia se encuentra Jorge López, quien desde El Cedralito, al sur de Santa Rosa de Cabal, ha trabajado la tierra durante 40 años. Hoy en día se dedica a la manipulación de plantas medicinales y condimentarias, entre ellas la hierbabuena, la albahaca, la mejorana, el tomillo, el poleo y el toronjil.

Aunque no se conocen, tanto Jorge como Mario, hacen parte de la población rural de Risaralda, la cual según las proyecciones del el Censo Poblacional de 2018 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), contempla y proyecta que un poco más de la mitad de la población -alrededor de un 52% de los risaraldenses- son habitantes de estas zonas, lo que equivale a más de 500 mil personas.

Una población que atraviesa una realidad cargada de retos y dificultades que en su mayoría les impiden llevar a cabo sus labores y subsistir dignamente. Ambos coinciden en que algunas personas no reconocen la importancia de su labor en la sociedad. “El Gobierno tiene la vista en otro lado, menos el campo. El campo está totalmente abandonado porque ellos se enfocan más en lo estructural, en lo que es la ciudad, las industrias y nosotros, que somos los pequeños productores, con ellos prácticamente no tenemos nada, al contrario, antes nos atropellan”, indicó López.

Tecnificación y relevo generacional

Desde la Sociedad de Agricultores de Colombia -SAC- una de las principales deudas que tiene el Estado con el campo colombiano está relacionada con la falta, no solo de seguridad en los territorios, sino a la carencia en la conectividad vial y digital, lo que ha creado que diferentes poblaciones, sobre todo las juveniles, decidan abandonar estas zonas y radicarse en las ciudades o cabeceras municipales. “Es muy preocupante lo que pasa en la ruralidad y por eso las condiciones que tiene un ciudadano también deberían tenerlas en el campo colombiano, para poder garantizar que si el campo es rentable, los jóvenes van a querer quedarse o aun los que se fueron para las ciudades, van a querer devolverse”, indicó Jorge Bedoya, director de la SAC.

Así mismo, agregó que la viabilidad en la tecnificación de la agricultura está supeditada a las condiciones geográficas de algunas regiones: “Esa tecnificación también es costosa y para eso se requieren mecanismos de financiación que sean adecuados a las necesidades de las poblaciones, los plazos de créditos que sean mucho más largos o de tasas de interés más bajitas, porque todo el mundo habla de apoyar al campo y de la seguridad alimentaria, pero dónde están los instrumentos sólidos, con recursos suficientes para hacer estas transformaciones”.

En la conmemoración del Día del Campesino, se destacan varias necesidades urgentes que deben ser atendidas para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los campesinos. Primero, es esencial garantizar la seguridad en los territorios rurales, la cual está deteriorada. Además, es crucial construir vías terciarias, fundamentales para el transporte de insumos a los centros de producción y para llevar las cosechas a los mercados de consumo.

Asimismo, es necesario ofrecer seguros para las cosechas, permitiendo a los campesinos enfrentar de manera efectiva el cambio climático. Finalmente, se debe asegurar el buen funcionamiento de la economía, beneficiando a sectores clave como la construcción, el comercio, la industria manufacturera, el alojamiento, los servicios de comida y el transporte que, a su vez, actúan como consumidores de la producción agrícola.

Los habitantes de la vereda La Gorgonia piden una mejora en sus vías, ya que las quebradas crecientes les impiden transportar sus productos. Piden mayor acompañamiento de la Gobernación de Risaralda.

“El campo para mí es la vida porque no me veo viviendo en la ciudad. Soy una persona que ama el campo, vivo del campo y lo poco que tengo lo he conseguido en el campo. Yo pienso que el campo es un potencial que debemos cuidar, porque si no habemos campesinos y si no hay alguien que are y produzca la tierra, no va a haber ciudad, que es lo que estamos viviendo porque ya no tenemos quien nos regenere”, finalizó López.

¿Cuánto dinero está destinado para el campo?

Según la SAC, para agricultura y desarrollo rural, la asignación asciende a un poco más de $3 billones. Esto implica un recorte presupuestal de $5,86 billones respecto de los $9,2 billones apropiados este año (caída del 64%). Esto se explica principalmente por la disminución de presupuesto para la inversión (que cae en un 71%) y deja solo $2,3 billones para atender las necesidades del campo y del sector agropecuario. Este es uno de los mayores cambios en la distribución de recursos del presupuesto público.

Una alternativa a la caída del precio del café

Para la recuperación económica, Risaralda, con sus centenares de marcas de café, debe enfocarse en exportar estas marcas propias. Jamés William Montes, presidente de la Asociación de Productores de Café de Alta Calidad de Santa Rosa de Cabal sugiere que la federación y los gobiernos apoyen a los caficultores en este esfuerzo, ya que vender café bajo marcas propias incrementa los ingresos, permite la diferenciación en un mercado saturado, promueve la cultura cafetera y abre oportunidades para la innovación. Se solicita subsidios para costos de envío y fortalecimiento de la plataforma CAFIX: “En este contexto, surge la necesidad imperiosa de transformar el modelo de exportación de café, pasando de la simple venta de grano sin valor agregado a la promoción y comercialización de marcas propias de café colombiano”, indicó el líder gremial.

 

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