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martes, septiembre 27, 2022

Una desfachatez

Ni rabia siquiera produce el proyecto de ley que presentó el senador Andrés Garcia Zuccardi y que crea una remuneración económica adicional para los servidores públicos, incluidos los miembros del Congreso, que cumplan con unos estándares de trabajo por encima de los corrientes y previamente establecidos por la norma.

En medio del desprestigio del Congreso, del cuestionamiento general ante la diferencia de sueldos entre un congresista y un ciudadano común y corriente, y de la reiterada negativa de la Corporación a eliminar los privilegios económicos y personales que tiene sus miembros; es absolutamente incomprensible que alguien se atreva a proponer semejante desfachatez.

No cabe en la cabeza de ninguna persona sensata que a un congresista haya que pagarle un sobresueldo o una bonificación, o una retribución económica adicional, por hacer bien su trabajo. Un sueldo de 35 millones es una remuneración suficiente, no solo por hacer su trabajo, como es su deber, sino por hacerlo bien.

Argumenta el senador Garcia que la norma no solo sería para los congresistas, sino para todo los servidores públicos incluyendo a los que devengan un salario mínimo; pero sin importar cual sea el salario del funcionario, su compromiso es desempeñar bien y de manera diligente las funciones del cargo que le han encomendado y no hay razón alguna para que por cumplir con su obligación, el Estado deba pagar una remuneración adicional.

Ahora, no parece clara la forma propuesta para evaluar el trabajo de los funcionarios con el propósito de establecer si tuvieron un resultado superior al que deberían tener en el desempeño de sus funciones. Dejar esa tarea en manos de una comisión ad honoren y compuesta por unas personas designadas por la Contraloría, una entidad que tiene una marcada influencia política, no parece ser la fórmula mas adecuada.

Ya se sabe en lo que puede terminar una evaluación que podría significar una bonificación económica importante, en manos de unas personas, primero de origen político y segundo, que seguramente no van a ser lo suficientemente expertas en medir el desempeño de funcionarios con tareas muy especializadas.

Lo que está esperando el país, en vez de un proyecto como este, es que a los congresistas se les ajuste el salario cada año con la misma fórmula con que se le incrementa el salario al común de los colombianos, se les reduzca el tamaño de las Unidades de Trabajo Legislativo, se les exija mayor compromiso con sus labores y se les castigue severamente su ausentismo.

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