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martes, julio 5, 2022

Una campaña necesaria

Es tendencia

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El transporte público masivo de pasajeros de Cali, sin duda uno de los más afectados con las marchas y los actos de vandalismo producidos durante los días de protestas; inició, una vez pasados los disturbios, una intensa campaña ciudadana dirigida a sensibilizar la ciudadanía y despertar en ella un sentido de pertenencia por lo que es de todos y le sirve a toda la comunidad.

Mediante acciones pedagógicas y una llamativa estrategia de comunicación, las autoridades buscan que los usuarios del MIO y en general los caleños tengan mayor apropiación, más empatía y mejor aprecio por el sistema, por su infraestructura y por todos los elementos que hacen posible su adecuada, eficiente  y cómoda operación.

Esto está atado a una estrategia de respeto y cuidado del espacio público, y a unas acciones efectivas orientadas a garantizar la seguridad de los usuarios de transporte público, como complemento necesario para generar un ambiente y una disposición de los ciudadanos a defender lo que les es útil y les ofrece comodidad.

Esto para no hablar del ejemplo de Medellín, tantas veces mencionado, que con base en cultura ciudadana y en respeto y aprecio de lo propio, ha sabido preservar los bienes y servicios públicos, y que a pesar de las expresiones de protesta, que las hay como en cualquier ciudad, nadie toca el Metro, ni el transporte público, ni el Cable, ni los bienes públicos.    

En Pereira afortunadamente, a pesar de que hubo estaciones atacadas y destruidas, y buses incinerados, el transporte público en general fue respetado por los manifestantes y los daños causados fácilmente reparados y recuperados, y hoy el Sistema está operando prácticamente en su totalidad y con muy pocas limitaciones producto de los ataques.

Pero no ocurrió lo mismo con el espacio y los bienes públicos de los pereiranos. El Viaducto fue vandalizado, los parques atacados, las alcantarillas de las calles arrancadas, las esculturas y obras artísticas afectadas, y las obras públicas atacadas, y muchas de ellas todavía permanecen en el estado en que los dejaron la turba que atacó la ciudad.

Que bueno entonces, adelantar una campaña y unas acciones similares a las de Cali, que creen en los pereiranos un sentimiento de pertenencia por lo propio y de defensa de los bienes que son de todos y que a todos les sirven, y no solamente aplicables cuando hay disturbios y actos de violencia, sino todos los días cuando la gente camina, cuando toma el Megabús o el Megacable, cuando se sienta en un parque, cuando usa los escenarios deportivos, o cuando asiste al estadio.

La única manera de conservar lo que la Ciudad tiene para el servicio de todos, de que la gente lo aprecie, lo cuide y lo defiendsa, es creando conciencia sobre el valor del servicio que le prestan a la comunidad y entendiendo que destruirlos y hacerles daño es hacerse daño así mismo y afectar a los que más lo necesitan.

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