27 C
Pereira
lunes, julio 15, 2024

Una afrenta al Ejército

Que un funcionario del Gobierno, diga que “lamenta profundamente los acontecimientos” es la peor bofetada a quienes exponen su vida a diario para garantizar la de los colombianos. 
Las disculpas públicas y el perdón pedido durante el acto de instalación de la mesa de diálogos, por el Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño a la Segunda Marquetalia, por la muerte de uno de sus cabecillas durante un enfrentamiento con Ejército, son una vergüenza para el país y una afrenta a las Fuerza Militares.
Que un funcionario del Gobierno, diga que “lamenta profundamente los acontecimientos” en los cuales se dio de baja a uno de los jefes de un grupo terrorista y que con ello se ha “maltratado la confianza que se ha ido creando desde febrero con la Segunda Marquetalia”, olvidando lo que hace cada día el Ejército para salvaguardar las instituciones, es la peor bofetada a quienes exponen su vida para garantizar la de los colombianos.
Cuál confianza saldrá más maltrecha, la de un grupo criminal que después de conseguir lo que quería, incluyendo curules en el Congreso, dinero para sus integrantes, bienes conseguidos con violencia y hasta seguir en sus oscuros negocios, le hizo conejo al acuerdo de paz firmado el Gobierno y regresó a sus andanzas; o la de miles de soldados que después de haber puesto en alto riesgo sus vidas enfrentando a quienes han cometido todas las atrocidad, el más alto representante del Gobierno en los diálogos se pone de rodillas, le pide perdón a los terroristas y acusa al Ejército de minar la confianza de los guerrilleros.
Con qué ánimo el Ejército, llámese soldados, oficiales o generales, vuelve a meterse a la selva a enfrentar un grupos armado ilegal para recuperar una población que sido tomada a la fuerza, poniendo en peligro sus vidas; si después de repeler a los guerrilleros y de lograr dar de baja o capturar a algunos de ellos, es calificado por altos funcionarios del gobierno de ponerle un detonante a los diálogos de paz.
En dónde queda entonces lo que todos los días repiten el Ministro de Defensa y los altos mandos militares de que mientras no haya un cese al fuego bilateral, las Fuerzas Armadas continuarán con su obligación constitucional de perseguir a los grupos al márgen de la ley y de garantizar la vida y la tranquilidad de los colombianos afectados por la presencia y las acciones de estas organizaciones armadas.
El Comisionado de Paz debe rectificar los comentarios que realizó durante la instalación de la mesa de diálogos con las Segunda Marquetalia, si lo que no se quiere es que cuando el país necesite enfrentar, en caso de un fracaso de la llamada Paz Total, a los enemigos de las instituciones y defender a los colombianos de bien, ya no haya Ejército y mucho menos ánimo y pundonor militar en lo que quede de esta institución.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

Para estar informado

- Advertisement -
- Publicidad -
- publicidad -