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jueves, julio 25, 2024

Un balance pobre

Este incidente no resuelto, pero con nombres propios en los despachos judiciales, empaña de por si cualquier análisis que se quiera hacer de la legislatura que terminó.
El jueves de la semana pasada concluyó el segundo período de la actual legislatura, con un muy pobre balance. De no ser por la aprobación en el último momento de la ley que aumenta el cupo de endeudamiento del país y que lo salva de la penosa situación de entrar en cesación de pago de sus obligaciones, el resultado hubiera sido en vez de pobre, doloroso.
Fue una legislatura llena de hechos, unos que corresponden a la manera misma como interactúa el Gobierno con las diferentes fuerzas en el Congreso y con los congresistas mismos en procura de conseguir los apoyos que permitan sacar adelante sus iniciativas; y otros que tienen que ver con las actuaciones de algunos miembros de la Corporación y que ponen en tela de juicio el ejercicio democrtático y transparente de ambas cámaras.
En lo que tiene que ver con lo primero, la polarización política y los mensajes llenos de contradicciones y de amenazas veladas del Ejecutivo, dio al traste con la posibilidad de conseguir algún consenso sobre proyectos que por lo menos su discusión hubiera sido útil para el país, como la reforma a la salud, la reforma estatutario de la educación, la prohibición del fracking, el que fija la competencia y funcionamiento de la Legislación Agraria lo que deja sin utilidad la ley estatutaria que crea esta nueva jurisdicción, el que modifica las fuentes de financiación de los establecimientos carcelarios y el que prohibía la megaminería en el Paisaje Cultural Cafetero.
A esto hay que agregarle que algunos de los proyectos que hicieron el trámite legislativo completo, fueron aprobados en medio de los reclamos de algunos integrantes del Congreso supuestamente por la violar los procedimientos legislativos o por ir en contra de las normas constitucionales, como es el caso de la reforma pensional que para no hundirla por falta de tiempo, la mayoría prefirio aprobar el texto que venía del Senado sin inguna modificación y por supuesto sin darle los debates que exige la ley.
Ahora, en lo que tiene que ver con la actuación personal de algunos miembros de la Corporación, nunca antes se había señalado simultáneamente a las cabezas de las dos cámaras de haber recibido sumas exorbitantes de dinero a cambio de su apoyo para los proyectos que presentó el Gobierno al Congreso. Este incidente no resuelto, pero con nombres propios en los despachos judiciales, empaña de por si cualquier análisis que se quiera hacer de la legislatura que terminó.
En un mes empieza la primera de las dos legislaturas que restan del período, con mesas directivas nuevas, con nuevos proyectos sobre la mesa, al parecer con nuevos interlocutores en el Gobierno y ojala, con consensos que permitan sacar adelante dentro las canales institucionales las iniciativas que necesita el país y que son benéficos para la mayoría de los colombianos.

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