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Pereira
sábado, febrero 24, 2024

Simplemente alarmantes

La pregunta obvia es, si la fabricación, almacenamiento, distribución y venta de pólvora está prohibido en general en el país y en especial en el Departamento, ¿por qué ocurre esto?

No puede ser más triste y doloroso el balance de las personas lesionadas con pólvora en el Departamento. Contrario a disminuir este año el número de quemados con el letal producto, que es lo que se esperaba, aumentó en el 43% al pasar de 16 casos en el 2023 a 23 en la temporada que acaba de terminar, es decir siete quemados más, según el reporte oficial entregado por el Instituto Nacional de Salud.

Pero lo más lamentable de esto es que de l0as 23 personas quemadas en esta navidad, siete fueron niños y menores de edad, es decir uno de cada tres lesionados, lo que demuestra que hubo un alto grado de responsabilidad de los padres de familia y en general de las personas mayores, en el resultado final de afectados con el producto.

Las preguntas obvias son, ¿si la producción, almacenamiento, distribución y venta de pólvora están prohibidos en general en el país y en especial en el Departamento, por qué ocurre esto?, ¿por qué se consigue este producto en el mercado con tanta facilidad?, ¿por qué se oye reventar pólvora en todos los rincones de la ciudad desde el primero de diciembre y hasta el seis de enero y por qué ninguna autoridad lo impide?

La pólvora no es un artículo como otros que cuando circulan entre la gente y lo consumen, no se detectan fácilmente. Este es un producto que cuando se quema se observa desde cualquier lugar de la ciudad con la característica además que rara vez una persona quema una papeleta o un chorrillo y no más.

Los adictos y aficionados a esta práctica acostumbran comprar y quemar grandes cantidades, con la particularidad de hacerlo no un solo día, sino durante toda la temporada de diciembre y año nuevo. ¿Por qué entonces, las autoridades no le hacen seguimiento a estos casos y se verifica la procedencia de la pólvora, las medidas de seguridad para su utilización y la idoneidad de quienes lo hacen?

Qué tan difícil es disponer de unas brigadas móviles que cuando se vea que están quemando pólvora en algún sitio de la ciudad se llegue inmediatamente y se compruebe, primero si hay menores participando de la actividad y luego qué tipo de producto se está usando, dónde se compró y en qué condiciones se está haciendo.

De otro lado, han quedado en entredicho las campañas preventivas y educativas que adelantaron las autoridades tanto departamentales como municipales, sobre el buen manejo de la pólvora, la prohibición a los menores para su manipulación y las medidas que hay que tomar en cualquier caso con el producto. Un aumento de casi la mitad en los casos de quemados, que entre otras cosas no son todos porque la totalidad de las personas afectadas no recurren a un centro médico, es, además de preocupante, el mayor fracaso de cualquier estrategia puesta en práctica contra el uso de la pólvora.

Ojala, estos dolorosos resultados sirvan para que desde ahora las nuevas autoridades de salud revisen lo que se ha hecho, se idee con tiempo una estrategia que permita evitar que tantas personas, especialmente menores y niños, resulten quemados con pólvora, y revertir unos datos que son sencillamente alarmantes.

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