Santa Rosa de Cabal

Celebra por estos días Santa Rosa de Cabal un nuevo aniversario de su fundación. Dicen los historiadores que en la hazaña conquistadora del Sur de Antioquia no jugó papel alguno el antecedente del indio y que mientras en los siglos anteriores los conquistadores tuvieron que medir fuerzas con los raizales, el paso de los fundadores de Santa Rosa no ofreció más resistencia que la hostilidad de la selva.

Don Fermín López, cofundador de Salamina, dejó esta población y al tomar dirección al sur quiso salir de estas tierras y, de trecho en trecho, daba vuelta su mirada atrás y reafirmaba su ánimo de no regresar. Sin embargo, después de permanecer en las cercanías del Cerro Sancancio, decidieron sus compañeros posarse aquende al río Chinchiná.

Así deambuló don Fermín por donde hoy es Villamaría, municipio de Santa Rosa, atravesó el río Otún y por Nacederos llegó al río La Vieja. Por circunstancias adversas y no siendo muy bien recibidos los antioqueños en estos territorios, resolvió regresar a la actual parcela de Santa Rosa.

Años después, el presidente de la Cámara, don Miguel Cabal, pidió al presidente Alcántara que le hiciera una nueva fundación al sitio, y el 7 de agosto de 1844 recibió informe favorable. Por decreto de don Mariano Ospina R., fueron concedidas 12.000 fanegadas de tierra baldía en las inmediaciones el río San Eugenio.

Al decir de Francisco Duque B., el nombre de la población fue propuesto por el doctor Hoyos, en recuerdo de la Santa Limeña y con el complemento de “Cabal”, como homenaje al General Cabal, gobernador del Cauca.

Desde entonces, la ciudad se ha desenvuelto como un caso singular. Santa Rosa es un raro ejemplo de asimilación intelectual y, desde aquel día de 1847 en que la comunidad edificó su primera escuela, inició el proceso de decantación cultural en obedecimiento a una rara amalgama de razas, tradición, ambiente y deseo de sus habitantes.

En el jubileo de la vecina ciudad, reconocemos el cambio que ha dado mediante el vigoroso impulso de sus gentes y hallamos siempre en el análisis de sus hazañas el ejemplo de sus dirigentes que a través de las entidades cívicas, de las corporaciones privadas y de todas las empresas que sirven de motor a sus empeños, no han descansado un instante para defender y vigilar los sagrados intereses de la ciudad.

Por eso, ahora, con justo título Santa Rosa de Cabal se ha convertido en una urbe de condiciones excepcionales, capaz de mostrar el esfuerzo de sus hijos, la capacidad creadora de sus dirigentes y el empuje de sus gobernantes, heredado todo de los grandes atributos de su raza.

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