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lunes, septiembre 26, 2022

Medidas a tiempo

El Gobierno de la Ciudad ha anunciado el pronto inicio de las obras del llamado intercambiador del aeropuerto, el complejo vial que le dará acceso directo a Matecaña viniendo del occidente y salida hacia el centro de Pereira sin necesidad de tener que ir hasta el retorno de El Viajero.

Como toda obra vial, la que se va a construir, necesariamente va a generar molestias e incomodidades entre los usuarios de la actual calzada. Este es el precio inevitable del desarrollo y de la modernización vial de las ciudades; pero lo que si es posible es tratar de menguar los trastornos de movilidad que se van a presentar, con algunas medidas tomadas a tiempo.

Si hoy la avenida 30 de Agosto es un martirio utilizarla, solo por cuenta de unos semáforos mal programados o de la presencia de elementos como carretillas, canecas de los recolectores de basuras, o bicicletas, como irá a ser cuando empiecen las obras de construcción y sea necesario cerrar un carril en ambas calzadas.

Se dirá que el llamado será a que los  conductores que vayan hacia el centro de la ciudad, utilicen vías alternas como la Avenida Sur o la variante la Romelia – El Pollo y luego la salida a Marsella; pero no a todos los vehículos les sirve esta solución y menos a los que tienen como destino los establecimientos que están sobre la 30 de Agosto.

Por eso, es vital que el Instituto de Movilidad diseñe con tiempo un plan de emergencia que incluya medidas también excepcionales para tratar de reducir al mínimo el impacto que van a tener sobre la movilidad de la ciudad, los cierres parciales de la 30 de Agosto, muchas de las cuales bien podrían quedar permanentes, las que sin duda ayudarían a aliviar el caos que vive esa calzada.

Se debería permitir, por ejemplo, el uso del carril del Megabus para los taxis y motos, se debería prohibir la circulación de bicicletas, carretillas y similares que tengan una movilidad lenta y a los escobitas se les debería prohibir bajar sus canecas recolectoras a la vía. En una calzada tan estrecha como la 30 de Agosto, estos elementos son un estorbo para la movilidad.

Igualmente, se deberían reprogramar los tiempos de los semáforos que hay entre la calle 41 y El Viajero, no debería permitirse la circulación de camiones y vehículos de más de dos ejes y, sobre todo, se requiere la presencia de los guardas de tránsito las 24 horas del día y los siete días de la semana.

La ciudad necesita de la obra que se va a emprender y los pereiranos, estamos seguros, están dispuestos a soportar las incomidades y molestias que esta construcción va a generar; pero también esperan que las autoridades de tránsito hagan todo lo que esté a su alcance para que los inconvenientes que se van a producir, de un lado sean los menos traumáticos y del otro, duren el menor tiempo posible.

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