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lunes, mayo 27, 2024

“Paso de todos, puente de nadie”

Dolorosamente, desde hace casi 35 años que se construyó el puente, no se le hace el más mínimo mantenimiento ni por parte del Invías, ni de las administraciones.

La organización cívica y cultural “La Primera Casa de Dosquebradas”, ha lanzado una valiosa campaña denominada “Paso de todos, puente de nadie” y que está dirigida a llamar la atención de las autoridades de Pereira y Dosquebradas, del Invías, directo responsable del mantenimiento, y en general de todos estamentos de ambas ciudades, sobre el lamentable estado de abandono en que se encuentra el Viaducto; y a resaltar la importancia que tiene no solo para los dos municipios, sino para todo el país, la monumental obra.

Con la iniciativa se busca además, según el ingeniero de alimentos Mauricio Ocampo,00 director ejecutivo del Cluster de Turismo de Dosquebradas y líder de la campaña, mejorar la conectividad, promover la seguridad de los usuarios, revitalizar el espacio, generar oportunidades económicas y combatir la estigmatización de las comunidades vecinas.

El Viaducto, además de ser uno de los principales íconos de las dos ciudades, es la principal vía que une a Pereira y a Dosquebradas y el paso obligado de quienes se mueven entre las tres capitales del Eje Cafetero. Por allí cruzan decenas de miles de vehículos diarios que por razón de sus actividades van y vienen entre los tres departamentos.

Pero además, lo hacen miles de personas que trabajan en una ciudad y viven en la otra o viceversa, o de estudiantes que estudian en la ciudad opuesta a donde viven  y que les resulta más fácil, más rápido y más económico atravesar el Viaducto caminando que esperar y utilizar el transporte público.

Dolorosamente, se puede afirmar que desde hace casi 35 años que se construyó el puente, a la obra no se le hace el más mínimo mantenimiento ni por parte del Invías, entidad obligada a su conservación, ni por las administraciones municipales y departamental. Es como si aquella importante obra no fuera de nadie.

Mientras tanto, los vándalos de siempre, encabezados por la horda salvaje que se tomó el Viaducto y lo utilizó como centro de sus operaciones durante las protestas diarias que sacudieron la ciudad y el país, y destruyeron todo lo que encontraron a su paso; y los orates y habitantes de calle fueron diezmando la estructura y arrancando las bardanas y las barreras de protección.

Hoy los puentes peatonales de acceso al Viaducto y las áreas de circulación tanto a lo largo del puente como en su entorno, son un verdadero peligro para quienes diariamente las utilizan, especialmente los niños, las personas mayores y quienes llevan un bebé en coche, con el agravante que por allí además de personas circulan motos y bicicletas. A ninguna de esas estructuras les quedan ya barandas.

Por todo esto, es que es tan valiosa y oportuna la iniciativa de “La Primera Casa de Dosquebradas. Ojalá, tenga el apoyo de todas las fuerzas vivas de las dos ciudades, empezando por sus administraciones; pero, sobre todo, que tenga eco en el sordo, indiferente e insensible Instituto Nacional de Vías.

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