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jueves, mayo 23, 2024

Otro hecho indignante

Lo sucedido en El Tambo y que es lo mismo que ha pasado en otros lugares, es simplemente la consecuencia del retiro voluntario o forzado de la Fuerza Pública. 

Indignante, por decir lo menos, la entrega a la comunidad, en un acto público, de una ambulancia y un puesto de salud en San Juan de Micay, municipio de El Tambo, departamento del Cauca,, por parte de un grupo armado perteneciente a las llamadas disidencias de las Farc; y más vergonzoso aún la explicación que dió a esto el ministro de defensa, Iván Velasquez.

El alto funcionario dijo, ante el cuestionamiento de los medios de comunicación y de muchos dirigentes políticos, que la ambulancia se había comprado y la adecuación del puesto de salud  se había realizado con los dineros que la comunidad había ahorrado para atender el mantenimiento de las vías del sector.

De dónde una comunidad lejana y olvidada como la de San Juan de Micay, va a poder ahorrar una suma cercana a los 500 millones de pesos que es lo que por lo menos costó la bien equipada ambulancia que les fue entregada y la adecuación y dotación del centro de salud puesto en servicio por el grupo armado; y además, en medio de un evento público y con presencia de todo el mundo menos de la Fuerza Pública y de las autoridades nacionales.

Lo sucedido en El Tambo y que es lo mismo que ya ha pasado en otras poblaciones del país, es simplemente la consecuencia del retiro voluntario o forzado de la Fuerza Pública del lugar. El cese al fuego y hostilidades bilateral, sumado al compromiso de retiro del Ejército pactado con los grupos ilegales, lo que han hecho es que en esos lugares la ley y la autoridad la ejerza las organizaciones armadas.

Ahora, decir que con dineros de la comunidad fue comprada la ambulancia e igual que reconstruido y dotado el puesto de salud, es reconocer vergonzosamente no solo la falta de presencia de la Fuerza Pública en el lugar, sino la ausencia total del Estado en la atención de las necesidades más apremiantes de la población.

Lo preocupante, aparte de la indignación que produce todo esto, empezando por  la vergonzosa explicación el ministro Velasquez, es que pasada la afrenta que significó la entrega de la ambulancia y el puesto salud, no ha pasado absolutamente nada en San Juan de Micay, ni el Ejército ha regresado a hacer presencia en El Tambo, ni las autoridades han ido a ejercer la soberanía sobre ese territorio.

Ojalá, lo que hoy es la construcción de puestos de salud y la entrega de ambulancias por parte de los grupos armados, mañana no se convierta en la elección de alcaldes y concejales de muchos municipios sin la vigilancia de las autoridades electorales y sin la presencia del Estado y, por supuesto, de la Fuerza Pública.

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