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domingo, octubre 2, 2022

No hay por qué preocuparse

Hoy son tantos los subsidios y tantos colombianos que están inscrito en las entidades que entregan beneficios, que prácticamente no está quedando quien esté dispuesto a trabajar.

Dice un titular de prensa que la reducción en la tasa de desempleo que se presentó en la ciudad en último trimestre móvil julio-septiembre, no se debió, como era lo lógico, a un aumento en los puestos de trabajo, sino a otras circunstancias ajenas a las posibilidades de la economía de generar nuevos empleos o reponer los perdidos con la pandemia.

Según reconocidos analistas, la caída de 0.8 puntos porcentuales en el desempleo, al pasar de 15.7% a 14.9%, se debió fundamentalmente a que aumentó la tasa de inactivos, es decir aquellos que antes estaban buscando trabajo y ahora no lo están, y no, como se quisiera, a que más personas encontraron empleo.

La pregunta que hay que hacer es cuál es el fenómeno que está haciendo que muchas personas que antes estaban buscando trabajo, ya hoy no estén interesados en trabajar. No hay duda de que la creciente cantidad de subsidios, de bonos y de apoyos económicos que ofrece el Gobierno Nacional desestimulan el interés en trabajar.

Quién va a querer buscar empleo si hace parte del programa Familias en Acción, o Jóvenes en Acción, o Matricula Cero, o Mi Casa Ya, o Ingreso Solidario, o Colombia Mayor, o Devolución del IVA, o Casa Digna Vida Digna, o Tú Elijes, o el PAE, o RESA, o Mi Negocio, o Red Unidos, o varios de ellos a la vez, y si vincularse laboralmente a una empresa cualquiera significa perder estos beneficios.

Pasa con más frecuencia de lo imaginable que cuando a una persona se le ofrece un trabajo estable y con todas las garantías sociales, esta lo rechaza simplemente porque si lo acepta lo retiran del Sisben y con él pierde todas las posibilidades de acceder a la larga lista de subsidios y beneficios que otorga el Gobierno a millones de colombianos.

Hoy son tantos los subsidios y tantos colombianos que están inscrito y aceptados en las entidades que entregan estos beneficios, que prácticamente no está quedando quien esté dispuesto a trabajar en una empresa y a hacerlo en las condiciones que la ley laboral lo exige.

Con razón decía hace unos días la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, que este es un país de atenidos. En Colombia la gente no quiere trabajar, simplemente se acostumbró a que todo se lo dé el Gobierno y está sentada esperando que éste le resuelva sus problemas de ingreso, de vivienda, de estudio, de transporte, de salud, de empleo, de alimentación y hasta de recreación.

Así las cosas, mientras el Gobierno siga alimentando y estimulando la desocupación, no hay por qué preocuparse por la altas de desempleo ni mucho menos por la necesidad de generar empleos, ellas simplemente bajarán empujadas por la creciente masa de personas que antes buscaban empleo y ahora son inactivas.

Para estar informado

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