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lunes, septiembre 26, 2022

Ni un minuto de concesión

Durante la visita que realizó la semana pasada a la ciudad el Ministro de Deportes, para hacerle seguimiento al cronograma de obras y acciones con miras a los Juegos Nacionales que se llevarán a cabo en el 2023, teniendo como sedes a las tres capitales el Eje Cafetero, el alto funcionario dio un parte de cumplimiento.

Dijo el ministro Herrera que todo va marchando bien, que se está a tiempo para la construcción, o la recuperación y modernización de las obras que se necesitan para el éxito del evento, y que precisamente el seguimiento que se le viene haciendo a las proyectos tiene como propósito no cometer los errores en los que se ha caído en el pasado y que han comprometido la oportuna  realización de los Juegos.

Hay que celebrar, por supuesto, de un lado el interés del Ministro para que los recursos dispuestos por el Gobierno Nacional se inviertan correctamente y no haya al final elefantes blancos, como ocurrió en Ibagué; y del otro, que el comité de seguimiento y el propio funcionario consideren que todo va sobre ruedas y que los tiempos van bien. Sin embargo, no se pueden pasar por alto algunas circunstancias que aprietan los plazos y pueden poner en riesgo la ejecución de las obras.

Según lo anunciado, los estudios y diseños completos de todas las obras, deben estar listos este 15 de diciembre; su declaratoria de importancia estratégica deberá quedar aprobada en el primer trimestre del año entrante, para que los desembolsos se puedan iniciar en el segundo semestre y las obras estén listas con el debido tiempo  en el 2023, como es lo debido y lo que quiere el Gobierno Nacional.

Sin embargo, no se sabe si en estos tiempos, que están apretados pero que parecen posibles, está considerado que a partir del mes de febrero entra en vigencia la ley de garantías y que los meses en que está vigente, son prácticamente tiempo muerto; que después de la segunda vuelta y cuando ya se conoce el próximo presidente, mover un papel en el Gobierno es una odisea.

Tampoco se sabe si se ha tenido en cuenta que el siete de agosto se posesiona el nuevo jefe de Estado y con él el nuevo gabinete, y que con el cambio todo se paraliza mientras los nuevos funcionarios se enteran de los proyectos en ejecución o en proceso de contratación, y obviamente les dan su aprobación. Esa es la realidad, así las obras tengan la connotación de importancia estratégica.

Mientras tanto, los meses corren, los plazos, que hoy parecen largos y suficientes, se acortan y el compromiso de la ciudad y de la región sigue inmodificable, cumplirle al país y organizar y realizar los mejores Juegos Nacionales de los últimos año, libres de enredos jurídicos, de incumplimientos y, claro está, de cualquier sospecha de corrupción.

Por todo esto, es necesario no darle un minuto de concesión al cronograma que se ha anunciado y que, aunque parece generoso y suficiente de tiempo, puede resultar, por las circunstancias especiales del año entrante, insuficiente y poner en peligro el compromiso  regional y la buena realización de los Juegos.

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