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lunes, abril 22, 2024

Las vías de la muerte

Lo peor es que mientras tanto nadie da razón de en qué va la construcción de las intersecciones de Galicia, El Tigre y Ukumari en la vía a Cerritos y de la doble calzada Cerritos-La Virginia.

No pueden ser más alarmantes los datos que publicó este periódico la semana pasada sobre la accidentalidad y el desbordado crecimiento de las muertes en accidentes de tránsito, ocurridas el año pasado y en lo que va corrido de este año, en las vías Pereira-Cerritos y Cerritos-La Virginia.

Mientras durante todo el 2023, diecisiete personas perdieron la vida en hechos viales en estos dos tramos de vía, en el primer mes de este año ya se habían presentado siete muertes, algo así como el 41% de todas las ocurridas durante los doce meses del año anterior, lo que representa un crecimiento simplemente aterrador.

Ahora, si se desmenuza este resultado, se puede apreciar que el problema se torna más grave en el trayecto Cerritos-La Virginia que en el de Pereira-Cerritos, que ha sido considerado de tiempo atrás en todos los informes como una de las vías más peligrosas del país y una de las con mayor índice de mortalidad vial.

Según el informe periodístico, en el año pasado murieron ocho persona en accidentes de tránsito en la doble calzada Pereira-Cerritos y nueve en el pedazo Cerritos-La Virginia; sin embargo, este año, sólo en el primer mes, en este último tramo se presentaron cinco muertes,  casi la mitad de todas las ocurridas el año pasado y más del doble de las sucedidas en el trayecto Pereira-Cerritos.

Esto significa, ni más ni menos, que sin que la llamada doble calzada a Cerritos haya dejado de ser una vía peligrosa y con altísimos registros de muertes en accidentes de tránsito, el tramo Cerritos-La Virginia se constituye en un caso aparte que exige la inmediata atención de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y de las autoridades regionales.

Un promedio de más de una persona semanal fallecida en esta vía, más de la mitad en un accidente en el cual estuvo involucrada una motocicleta y donde según las autoridades en tres de cada cuatro siniestros la causa principal fue el exceso de velocidad, desborda cualquier estadística y exige más que cualquier acción simple de las autoridades.

En ambos tramos, pero especialmente en el trayecto entre Carritos y la Virginia, no ha habido jamás presencia ni control de la policía de carreteras. Por allí las motos circulan a velocidades extremas, haciendo maniobras y cometiendo toda clase de desmanes y acciones temerarias, sin que alguien siquiera los llame a relación y con los macabros resultados que aquí se anotan.

Lo peor de esto es que mientras tanto nadie da razón de en qué va la construcción de las intersecciones viales de Galicia, de El Tigre y de Ukumari en la vía a Cerritos y de la doble calzada Cerritos-La Virginia, planteadas en el engañoso proyecto Vías del Samán; y mucho menos alguien explica en dónde están los dineros que se han recaudado durante los cuatro años que lleva manejando el Instituto Nacional de Vías, el peaje de Cerritos.

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