17.4 C
Pereira
viernes, octubre 7, 2022

Convenio con muchas dudas

El sábado anterior con toda la parafernalia que acostumbra el Gobierno, incluyendo la presencia del Presidente de la República, por fin se firmó el tan anunciado convenio interadministrativo entre el Instituto Nacional de Vías y los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, para la administración del plan de inversiones en lo que se ha llamado “Vías del Samán”.

Hace dos años Invías recibió el manejo de los dineros del peaje de Cerritos y, por supuesto, la obligación de mantener y conservar en perfecto estado la vía, así como de la construcción de aquellas obras que sean necesarias para la buena movilidad a lo largo de toda la doble calzada y muy especialmente para garantizar la seguridad en todo el trayecto.

Después de muchas informaciones que iban y venían y, claro está, del justo reclamo de la comunidad usuaria de la vía, se anunció a principios del año pasado la decisión de replicar la figura que está operando en Santander y que es la de un convenio con las gobernaciones de Risaralda y Valle para el inversión de los recursos del peaje y la definición de las obras que requiere el corredor vial.

Se dijo entonces, que bajo este esquema los dineros rendían más y, sobre todo, que era posible hacer cualquier modificación o cualquier ajuste en el camino al plan aprobado, lo que no permite un contrato de concesión en el que cualquier cambio exige hacerle un otro sí al objeto del contrato, con todas las demoras que esto tiene.

Hoy, 24 meses después de recibir los peajes y más de 20 del anuncio del convenio con la gobernación, se estima que el Invías ha recibido, del solo peaje de Cerritos, cerca de 140.000 millones de pesos, mientras tanto, fuera de los entorpecedores resaltos instalados en el ingreso a El Tigre y unos cuantos huecos mal tapados, nada se le ha hecho a la vía.

Dice el Instituto que no todos los recursos es obligación invertirlos en la vía donde se recaudan y que con los dineros recogidos ha sido necesario, tal como se temía y lo advertimos en su momento, realizar varios obras como recuperar las casetas vandalizadas por los delincuentes que paralizaron el país en los meses de mayo y junio, y atender emergencias como la que se presentó en la variante La Romelia – El Pollo.

Es posible que el camino de la concesión, resulte más costoso para el país; pero la pregunta es, si se hubiera optado por esa formula, tal vez hoy ya estarían construidas muchas de las obras que se necesitan y muy avanzada la segunda calzada a La Virginia, distinto a la modalidad del convenio interadministrativo con el que hoy, dos años después, no se sabe dónde están los $140.000 millones y, peor aún, cuáles son siquiera los trabajos que se van a realizar en la vía a Cerritos.

De todas maneras, por fin ha quedado firmado el esperado convenio. Lo que sigue ahora es vigilar que las obras que se van a hacer no sean por salir del paso como lo aseguran quienes tienen por que saberlo; sino verdaderas soluciones a los graves problemas de la vía. La Ciudad y el Departamento no pueden aceptar paños de agua tibia a un problema que ha desbordado todos niveles de tolerancia de los ciudadans y que amenaza en convetirse en una protesta de repercusiones incalculables. 

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -