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martes, febrero 7, 2023

Atención y prevención

La tragedia ocurrida el miércoles pasado en el barrio El Danubio en el sector de Villa Santana cuando dos humildes viviendas fueron sepultadas por un alud de tierra y en la que perdieron la vida tres personas, un adulto mayor y dos menores de 2 y 13 años, es una señal de alerta sobre el riesgo que corren decenas de edificaciones informales localizadas en zonas de altísima vulnerabilidad y mucho riesgo de colapsar.

Todo esto agravado por un invierno que ha sobrepasado los niveles históricos de lluvias y que amenaza con extenderse por lo menos hasta mediados del mes de diciembre y con causar estragos en aquellas zonas donde hay asentamientos de viviendas situados al pie de laderas deleznables o afectadas por permanentes deslizamientos.

De continuar la misma cantidad de precipitación de agua de los últimos días y similar intensidad, muchas zonas de la Ciudad y del Departamento estarán en un peligro inminente de padecer deslizamientos y emergencias como el de la semana pasada, producto de la inestabilidad de los terrenos y de las filtraciones de agua no controladas ni tratadas adecuadamente.

La Ciudad está llena de viviendas levantadas en zonas muy vulnerables susceptibles en cualquier momento de emergencias y deslizamientos con consecuencias inimaginables y lamentables, que si no se vigilan y corrigen pueden causar una tragedia como la que hoy  estamos lamentando.

Por supuesto que la naturaleza es impredecible y sus fenómenos inevitables, pero lo que sí se sabe y se guarda registros es de los sectores donde regularmente estos hechos producen daños y la clase de afectaciones que causa, lo que permite prevenirlas o al menos preparase para que las consecuencias sean lo menos dolorosas posibles.

Si el invierno y las lluvias desbordan en cada temporada de exceso de agua, una determinada quebrada e inunda los barrios que está en sus orillas, o si determinada ladera cada que llueve desprende pedazos de tierra y pone en peligro a varias viviendas que hay levantadas en su cercanía, por qué no se hace algo para proteger esas zonas de riesgo o se retiran de allí las construcciones existentes y se evita que la indomable e incontrolable naturaleza cause el dolor que se conoce.

Es necesario, entonces, que las autoridades le pongan el ojo a los sitios y zonas donde la narturaleza regularmenrte hace estragos y se hagan las obras de mitigación, y se toman las medidas preventivas que permitan evitar que un exceso de lluvias, para el caso del invierno y como las que hoy estamos soportando, hagan estragos y cobren nuevas vidas humanas.

Para estar informado

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