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jueves, abril 25, 2024

Ad portas de la locura

Basta imaginar lo que será el tráfico el día en que por las vías de Pereira circule el doble o el triple de las motos que hoy hay y que no va a ser muy lejos, al ritmo de ventas de estos días.

Al cierre del mes de febrero que acaba de terminar, de acuerdo con datos tomados del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), mientras las ventas de vehículos en el país disminuyeron en un 8.2% frente al mismo mes del año pasado, las de motos crecieron el 9% comparadas con igual período del 2023.

Este es un dato que no es aislado. En los últimos meses el comportamiento de las ventas de unos y otros vehículos es parecido. Mientras las de los vehículos tradicionales han bajado mes a mes o en el mejor de los casos. se han conservado iguales, las de motos están disparadas.

Esto por supuesto, especialmente el comportamiento de las motos, no es malo. Muchas personas han hecho el esfuerzo de comprar uno de estos aparatos y se han bajado del transporte público, porque adquirirlo es muy fácil, les resulta más barato ir al trabajo o al estudio en estos vehículos que en el Megabus y es mucho más cómodo transportarse en moto que en el sistema de transporte de la Ciudad; y eso está bien.

Lo que sí es grave es que nada se está haciendo para que los nuevos conductores de moto no caigan en el mismo desorden, en el mismo desprecio por las normas de tránsito, en la misma incultura y en la misma anarquía de los que llevan ya mucho tiempo haciendo de las vías un verdadero caos..

Igual está pasando con las autoridades de tránsito. A pesar de que el inventario automotor de la Ciudad ha crecido y de que la circulación de motos por sus calles y avenidas se ha disparado. y de qué manera; el cuerpo de agentes de tránsito que controla el tráfico y que vigila el cumplimiento de las normas, es el mismo, cuando no menor.

Muy bueno que el comercio de motos y por supuesto el de vehículos, tenga una buena dinámica y que muchas más personas adquieran uno de estos aparatos, así de alguna manera esto signifique que más gente se baje del transporte público; pero hay que hacer algo para que, de un lado los nuevos moteros que entran a la circulación respeten las normas de tránsito y del otro, las autoridades intensifiquen el control en las calles.

Inyectarle cada día un número significativo de motos al torrente vehicular de la ciudad, exactamente por las mismas vías y sin ningún orden, ni control de las autoridades, es agigantar un problema que ya está salido de madre y que puede acabar con volver una locura y un peligro, conducir por las calles de la Ciudad.

Basta imaginar lo que será el tráfico el día que por las vías de Pereira circule el doble o el triple de las motos que hoy hay y que no va a ser muy lejos, al ritmo de ventas de estos días. Si no se le pone orden a lo actual y a los nuevos conductores, va a ser imposible y además peligrosísimo, conducir en la Ciudad.

 

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