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jueves, abril 25, 2024

Un alivio valioso

Por eso, tiene tanto sentido el convenio que ha firmado el alcalde Jiménez. Aunque no soluciona completamente el problema, sí alivia una situación que está a punto de colapsar.

El Alcalde de Dosquebradas anunció la firma de un convenio con el Director Regional del Inpec, para que, por cuenta del municipio, se traslade a la cárcel La 40 y al centro de reclusión  de mujeres La Badea, a un número importante de personas que permanecen privadas de la libertad en la Estación de Policía de Dosquebradas.

La falta de espacio y de capacidad en las distintas cárceles y centros penitenciarios del país, además de un mandato legal, ha impedido que estos establecimientos puedan recibir más personas investigadas por la justicia y enviadas a estos lugares por los jueces, y ha obligado a las autoridades a mantenerlos en las estaciones de policía.

Hoy todas las estaciones de policía y los establecimientos de detención preventiva del país, incluidas por supuesto los de Dosquebradas y Pereira, están a reventar por cuenta de los delincuentes que todas los días aprende en flagrancia la Policía y que dada la gravedad de los  delitos cometidos y el largo prontuario judicial que tiene a sus espaldas, es necesario mantenerlo con detención intramural; pero que dadas las condiciones de hacinamiento de las cárceles, son recluidos en estos lugares de detención transitoria.

Lo grave de esto es que ni las estaciones de policía, ni los lugares de detención transitoria que han dispuesto las autoridades de los municipios, tienen las condiciones físicas, sanitarias y de seguridad que se requieren para tener bajo custodia a personas que en no pocos casos son peligrosos delincuentes.

Esto con un ingrediente adicional y es que estos lugares son regularmente limitados de espacio y nunca fueron hechos para albergar la cantidad de detenidos que diariamente remiten los jueces de control de garantías y que hoy tienen estos establecimiento con un hacinamiento igual o mayor al las cárceles.

Y algo más grave aún, estos sitios tienen unas condiciones de seguridad absolutamente precarias lo que con frecuencia ha permitido que algunos de los detenidos, casi siempre los más peligrosos, se fuguen valiéndose de las debilidades físicas del lugar y de la limitada vigilancia que tienen.

Por eso, tiene tanto sentido el convenio que ha firmado el alcalde Jiménez. Aunque, por supuesto, no soluciona completamente un problema que se ha acumulado a lo largo de los años, sí alivia una situación de hacinamiento que está a punto de colapsar y le quita presión al problema de inseguridad que viven las estaciones de policía y los centros de reclusión temporal.

Lo importante ahora es que los sindicatos del Inpec y que en la práctica son los que permiten el ingreso de más detenidos a la cárcel, autoricen la llegada de los nuevos internos y, sobre todo, que este alivio no sea flor de un dia y dentro de unos pocos días la situación de los centros de detención transitoria estén igual o peor que hoy.

 

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