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viernes, mayo 24, 2024

El secuestro aéreo más largo de la historia, se toma las pantallas

La plataforma Netflix acaba de lanzar la miniserie “Secuestro del vuelo 601”
inspirada en un caso real que tuvo como epicentro a Pereira. La producción
consta de seis episodios y fue realizada por Pablo González y Camilo Prince.

Óscar Osorio Ospina

En un mes se cumplen 51 años de uno de los episodios judiciales más sonados en el
país: el secuestro de un avión de pasajeros que salía del Aeropuerto Matecaña con
destino a Medellín y el cual terminó, 60 horas después, en Buenos Aires, Argentina.
El caso ocurrió el 30 de mayo de 1973 a bordo de una nave de la aerolínea SAM, un
Lockedd Electra con matrícula HK 1274 que cubría el vuelo 601.

El secuestro se prolongó durante 59 horas y 16 minutos, el avión recorrió ocho países y cubrió 24.000 kilómetros y finalmente terminó el 2 de junio de 1973 en el aeropuerto
Ezeiza de Buenos Aires en donde desembarcó solo la tripulación porque tanto los
pasajeros como los secuestrados ya lo habían hecho en otras ciudades.

Los autores del secuestro fueron dos ex futbolistas que pasaron por las filas de equipos
colombianos: Óscar Eduardo Eusebio Borja y Francisco José Solano López quienes
recibieron una recompensa de 50.000 dólares. Sobre este caso tan particular, que por
fortuna no dejó víctimas, el académico y periodista Massimo Di Ricco publicó el
libro «Los condenados del aire. El viaje a la utopía de los aeropiratas del Caribe»
que sirvió de base para la serie de televisión. Con Di Ricco hablamos en septiembre
del 2020 sobre este episodio, en entrevista publicada por El Diario.

En principio hablemos acerca de usted y de su interés por este tema…
Yo soy italiano, trabajé muchos años en Colombia en diferentes instituciones de
educación superior como las Universidades Nacional, del Rosario y la Sergio
Arboleda de Bogotá y en la Universidad del Norte en Barranquilla. Llegué a este
tema a esta historia, que es bastante peculiar, por casualidad. Como estaba muy
interesado en asuntos de Medio Oriente y América Latina estaba haciendo otra
investigación en Barranquilla para ver cómo habían entrado en la política los
descendientes de los árabes y mirando viejas ediciones de El Diario del Caribe me
encontré con varios secuestros de aviones. Al meterme al caso de la piratería aérea empecé a preguntarles a muchos colegas y me llamó la atención que era un tema
bastante olvidado por la historiografía y por todos en Colombia.

¿Cuánto tiempo le tomó esta investigación?

Empecé por casualidad en el 2013, al principio quería hacer un artículo académico,
pero luego pensé que quizás era una historia tan interesante y tan olvidada de darle
un toque más periodístico y que tuviera un alcance para todo el público. Cuando me
topé con esta historia, que es una historia única, intenté reconstruirla. Al cabo de un
par de años retomé el tema y entre el 2017 y el 2018 volví a tomar en serio esta
investigación para reconstruir esa historia de verdad hablando con los que
sobrevivieron, algunos pasajeros, las azafatas de este vuelo, los parientes de los
pilotos…

¿Qué detalles encontró acerca de los futbolistas paraguayos que protagonizaron
este secuestro?

El libro lo escribo bajo una forma en donde poco a poco se van develando las
circunstancias y los caracteres de los personajes. Otra peculiaridad es que estos dos
futbolistas paraguayos utilizaron capuchas en el momento de asaltar el avión, lo cual
era algo que no había ocurrido antes en Colombia y en América Latina. Entonces su
intención era salirse con la suya y volver a su vida normal. Los dos personajes,
Francisco Solano López y Óscar Eduardo Eusebio eran dos futbolistas que tuvieron
un recorrido bastante relevante en la liga ecuatoriana, estuvieron cuatro o cinco años
jugando en la primera serie, compartiendo equipo en América de Ambato en 1969,
luego se separaron, pero estuvieron jugando a un nivel bastante alto y llegó un
momento en 1972 que intentaron probar suerte en Colombia sin éxito.
Ellos decían que pertenecían a la guerrilla del ELN ¿eso era cierto o era un
truco para desviar la atención? ¿El secuestro no tenía motivación política?
Absolutamente. De hecho, en toda esta época de secuestro de aviones en Colombia,
en su mayoría eran desviados a la isla de Cuba y hubo muchos casos bastante
tragicómicos. La violencia de verdad que era muy lejana del imaginario que tenemos
en la actualidad de los secuestros de aviones, por lo menos en los casos de América
Latina y de Colombia eran protagonizados por muchos izquierdistas, pero también
era gente normal la que secuestraba aviones. En el caso de estos dos futbolistas
quizás jugaron con esta idea de la guerrilla y de la revolución castrista en el
continente y pensaron: queremos ir a Cuba, queremos 200.000 dólares, liberar
prisioneros políticos y dijeron que eran del ELN, un poco para asustar tanto al
gobierno y a la empresa, para que les dieran la plata, pero al final todo fue un
montaje. Cuando capturaron a Francisco Solano López lo dijo claramente: fue toda
una estrategia simplemente para obtener la plata, que era lo única cosa que le
interesaba.

¿Quiénes eran los pasajeros de ese vuelo?

De hecho, entre los pasajeros estaba todo el equipo de ciclismo del Valle del Cauca
que iba a competir en Medellín en el Clásico RCN, estaba Álvaro José Lloreda
director del periódico El País de Cali con un periodista y un fotógrafo, era bastante
interesante la composición de pasajeros. En el libro juego bastante con esa
composición de los pasajeros y como los secuestradores no tenían ningún interés en
retener pasajeros los iban soltando poco a poco, siempre manteniendo una pequeña
cantidad para sostener el control de la situación y, al mismo tiempo, para tener algo
para pudieran recibir el dinero. No recibieron todo el dinero, pero en algún momento
hubo un intercambio y se quedaron con 50.000 dólares.
¿Como investigador de esta historia le quedaron algunas dudas? ¿Algunos
cabos sueltos?
En el libro reconstruyo la historia, la idea principal era reconstruir esta época de los
secuestros aéreos a través de este episodio. Pero quedan muchas dudas sobre este
caso, porque a lo largo de los tres o cuatro días siempre había alguien que llamaba a
los diarios de Bogotá o a agencias internacionales de prensa diciendo: esto es un
secuestro del ELN, tienen que pagar la recompensa, tienen que liberar a los presos
políticos. Por eso queda la duda: ¿quién lo hacía? ¿Había cómplices de estos dos ex
futbolistas? También quedan dudas, por lo que intenté averiguar con los miembros
que quedan de la Pereira Paraguaya, como es conocida la comunidad guaraní en esta
ciudad, y siempre quedan dudas sobre cuántos miembros de ella supieron de la
hazaña que iban a hacer, pero nadie -desde lo que he podido investigar- los apoyó.
La comunidad paraguaya que es una comunidad muy honrada que ha dejado muchos
buenos recuerdos en Pereira.

 

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