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domingo, mayo 19, 2024

El increíble relato de una de las niñas que sobrevivió 40 días en la selva

Después del impactante accidente aéreo que los dejó varados en medio de la selva, la niña de apenas 14 años, se despertó al oír el llanto de los otros tres niños que iban en la aeronave.

El caos y la confusión reinaban después del accidente. La niña se dio cuenta que había perdido la conciencia por un golpe que se había dado en la cabeza y se encontró sangrando copiosamente. Sin embargo, su instinto de supervivencia y su valentía la impulsaron a improvisar un vendaje con lo que tenía a mano, deteniendo el sangrado y protegiéndose de los insectos carroñeros que acechaban en la selva.

Pero su tarea estaba lejos de terminar. Con su pie izquierdo atrapado entre los escombros, la joven luchó con determinación para liberarse y liberar a los otros niños: un bebé de 11 meses y otros dos menores de 4 y 9 años. Una vez que logró sacar al bebé, que se estaba aprisionando contra el cuerpo de su madre fallecida, todos se dirigieron a la seguridad relativa fuera de la aeronave.

Durante dos días y dos noches, los jóvenes sobrevivieron con los escasos recursos a su disposición. Las frutas copoazú y el agua potable que encontraron dentro del avión se convirtieron en su principal fuente de alimento.

A medida que los días pasaban, la lucha por la supervivencia se volvía cada vez más desafiante. La niña de 14 años, además de su golpe en la cabeza, tenía una lesión en la pierna que dificultaba su movilidad, y que la obligada a desplazarse de rodillas cargando al bebé en su lomo y utilizando sus manos para sostenerse en la vegetación. Sin embargo, su determinación no flaqueó, y continuó liderando a su grupo con valentía y esperanza.

Después de dos días en el lugar del accidente, el grupo liderado por la niña de 14 años decidió emprender un viaje en busca de ayuda siguiendo el curso del río Apaporis. Sin embargo, sus esfuerzos los llevaron a un regreso inesperado al sitio del accidente después de vagar en círculos durante tres días, sumergidos en la densa selva que los rodeaba.

El reencuentro con el lugar del accidente ofreció una oportunidad para reabastecerse. Las prendas de vestir rasgadas y manchadas de barro fueron reemplazadas por nuevas, ya que las condiciones climáticas adversas y el terreno húmedo habían causado estragos en la ropa anterior, provocando lesiones y picaduras de insectos en las extremidades de los jóvenes.

La niña compartió detalles sobre las dificultades enfrentadas debido a las constantes lluvias y la humedad del terreno. La ropa empapada y embarrada añadía peso adicional y aumentaba el desgaste físico, mientras que el fango dificultaba el movimiento, obligando incluso al más pequeño del grupo a abandonar sus zapatos para continuar.

Además, la salud del bebé,  presentó complicaciones respiratorias después del accidente, agravando aún más la situación. Mientras tanto, los esfuerzos de búsqueda, aunque audibles, resultaban infructuosos debido al denso follaje que impedía el contacto visual con las aeronaves que sobrevolaban la zona.

La incertidumbre y el miedo se apoderaron del grupo, especialmente de la niña, quien experimentó un episodio de ansiedad y estrés en el día 35, marcando un punto crítico en su lucha por la supervivencia. Sin embargo, su determinación y liderazgo mantuvieron a todos enfocados en su objetivo de ser encontrados.

Finalmente, después de 39 días de espera angustiosa, la célula de búsqueda dio con los jóvenes en un estado alarmante de debilidad. El niño de 4 años, estaba tan débil que apenas podía mantenerse en pie. Pero su perseverancia y coraje los llevaron a través de los momentos más oscuros, demostrando que incluso en medio de la adversidad más extrema, el espíritu humano puede prevalecer.

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