Terremoto obliga a repensar el crecimiento urbano de Pereira

Los daños que dejó el sismo del 10 de agosto reabrieron el debate sobre las quebradas canalizadas, los llenos, las laderas y el control a las construcciones. Expertos de la CARDER advierten que la reconstrucción deberá incorporar las lecciones que dejó la emergencia.

El terremoto del pasado 10 de agosto no solo transformó el paisaje de varios sectores de Pereira. A medida que avanzan las evaluaciones técnicas, también está obligando a revisar la forma como la ciudad ha crecido y las condiciones del suelo sobre las que durante décadas se levantaron viviendas, edificios, vías y zonas comerciales.

El movimiento se registró a las 7:34 de la mañana, tuvo una magnitud de 7,4 y una profundidad de 103 kilómetros, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) lo calificó como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI. Las estaciones cercanas al epicentro registraron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento, una duración que ayuda a dimensionar las exigencias a las que fueron sometidas las estructuras.

En Pereira, dos semanas después de la emergencia, la Alcaldía reportaba alrededor de 120.000 personas damnificadas y más de 35.000 viviendas afectadas. También había identificado afectaciones en decenas de taludes, edificaciones públicas, instituciones de salud y en la totalidad de las sedes educativas oficiales.

Pero la discusión que comienza ahora va más allá de reparar lo destruido.

Egoyá vuelve al centro del debate

Durante un encuentro técnico convocado por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), antiguos y actuales funcionarios de la entidad analizaron el comportamiento de Pereira frente al terremoto y pusieron nuevamente sobre la mesa la historia de tres drenajes estrechamente relacionados con el desarrollo urbano: las quebradas Egoyá, La Dulcera y La Arenosa.

El ingeniero Guillermo Rincón recordó que la quebrada Egoyá atraviesa buena parte de Pereira en sentido oriente-occidente y que, con el crecimiento de la ciudad, amplios tramos fueron canalizados y posteriormente cubiertos por llenos utilizados para conectar sectores y desarrollar nuevas áreas urbanas.

Ese pasado no es un asunto menor. Los técnicos explicaron que los antiguos drenajes y los materiales de relleno pueden modificar la respuesta del terreno frente al paso de las ondas sísmicas. Sin embargo, advirtieron que no todos los daños registrados el 10 de agosto pueden atribuirse exclusivamente a las quebradas canalizadas o a los llenos.

El geólogo Jaime Guzmán señaló que el terremoto presentó características que requieren un análisis mucho más amplio. Además de sectores históricamente asociados con Egoyá, La Arenosa y La Dulcera, aparecieron daños importantes en otras zonas de la ciudad, lo que obliga a estudiar factores como la topografía, las características particulares de los suelos y la respuesta de las edificaciones.

El SGC explica que las condiciones del terreno y el tipo de construcción pueden modificar la manera en que se perciben y se manifiestan los efectos de un terremoto. El organismo confirmó además que el evento se originó por el proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana.

De 250 a cerca de 500 sitios para revisar

Uno de los datos que más preocupa surgió durante las evaluaciones posteriores al terremoto. Según Guzmán, inicialmente se contaba con cerca de 250 sitios relacionados con taludes que requerían valoración, pero en aproximadamente dos semanas el número se acercó a 500.

La CARDER confirmó que una de sus prioridades después del terremoto ha sido precisamente evaluar condiciones de vulnerabilidad, exposición y amenaza en taludes, además de revisar cuerpos de agua, acompañar el manejo de escombros y aportar conocimiento especializado en geología, geotecnia y estructuras.

La labor no se concentra únicamente en Pereira. La Corporación ha desplegado capacidades técnicas y logísticas en diferentes municipios de Risaralda y participa en los Puestos de Mando Unificado que coordinan la atención de la emergencia.

Construir distinto después del terremoto

La discusión también pone la lupa sobre la planificación urbana. Desde años atrás Pereira adelanta procesos de actualización de su microzonificación sísmica, una herramienta diseñada para establecer cómo responden diferentes sectores de la ciudad ante un terremoto y definir espectros de diseño para nuevas construcciones bajo las exigencias de sismorresistencia.

Los expertos reunidos por la CARDER consideran que esa información deberá adquirir especial relevancia durante la reconstrucción. Entre sus recomendaciones aparecen revisar rigurosamente los planes de ordenamiento territorial, mantener restricciones en zonas de llenos y drenajes, proteger las rondas hídricas y fortalecer el seguimiento al licenciamiento urbanístico.

El debate no significa que todas las edificaciones dañadas hayan incumplido las normas. Establecer las causas de cada afectación exige estudios estructurales y geotécnicos particulares. Lo que sí dejó el terremoto es nueva información sobre cómo respondió la ciudad ante un evento excepcionalmente fuerte y prolongado.

Para los especialistas, esa información no debería terminar únicamente en informes sobre la emergencia. La reconstrucción de Pereira será también una oportunidad para decidir dónde se puede volver a construir, dónde deberán mantenerse restricciones y qué nivel de control necesitará una ciudad ubicada en una zona de alta amenaza sísmica.

El Gobierno Municipal declaró la calamidad pública desde el mismo 10 de agosto y actualmente calcula que la recuperación de Pereira podría tomar varios años.

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