18.2 C
Pereira
jueves, febrero 22, 2024

Las mujeres en el jazz

El jazz hoy en día sigue vivo y goza de excelente salud, así lo demuestran la amplia variedad de festivales que se celebran en el mundo.

 Harold Salazar Arboleda
Desde el contexto de nuestra época, hablar de la importancia y el gran aporte que la mujer ha realizado a cualquiera de los ámbitos del desarrollo de la sociedad, parece un tema trivial, apenas lógico y natural. Es claro que su lucha por la búsqueda del reconocimiento de su rol en el desarrollo de la civilización humana no ha sido fácil y sobre eso existen voluminosos tratados.
En un género dominado por hombres, como hasta hace poco lo fue el jazz, las mujeres formaron parte de una minoría que, a pesar de ello, lograron mostrar su genialidad al mundo. Fue una lucha por la superación a lo largo de unos cien años, cuando los enormes prejuicios de una sociedad absolutamente patriarcal, conllevo a que la mujer tuviera que lidiar no solo en el tema de la libertad personal, social, económico, sino también en la música y, para nuestro caso, en el ámbito del jazz.
Para refrescar la idea de la subyugación de la mujer, es válido retroceder un poco en la historia. A la primera mujer esclava secuestrada en África, en el año 1619, se le puso el nombre de Isabelle y fue traída al asentamiento colonial en Jamestown, Virginia, historia que se repetiría por varios siglos, evento vergonzoso que se centró en lo esencial en América del Norte. La llegada de la mano de obra esclava permitió el arribo de una rica y variada tradición musical que con la mezcla intercultural coadyuvó a la aparición de lo que hoy se conoce como góspel, blues y jazz.
Los prejuicios con la mujer se deben ubicar en los principios de una sociedad altamente machista que durante siglos le asignó un rol social secundario y marginal, por ejemplo, se concebía que la mujer esclava solo se podía dedicar de forma obligatoria a trabajar en el campo junto con los hombres o para tareas de la casa o para el cuidado de los hijos de los amos. A la mujer esclava se le tenía prohibido amamantar a sus hijos negros con uno de los pechos, pues debían reservar uno para los hijos del blanco, bajo la amenaza de ser castigada con unos cuantos latigazos si no lo hacían. Este cuidado de los hijos les permitió a su vez a las madres, cantarles canciones de su tradición ancestral heredadas de sus orígenes africanos, lo que a su vez consolidaba la idea discriminatoria que la mujer no estaba en condiciones de tocar ciertos instrumentos, lo que conllevó a consolidar una tradición musical del canto femenino. Esta especialización dificultó enormemente el acceso de la mujer al uso de los instrumentos.
También es válido hacer énfasis que el problema del jazz no solo era dirigido a la marginación de la mujer. Existieron verdaderas cruzadas de exterminio y censura dirigidas a un estilo musical que nació en la cuna de una población excluida, esclavizada, oprimida y de color negro. Al interpretar el jazz en los años finales del siglo XIX y principios del XX, se corría el riesgo de ser encarcelado, torturado, perseguido y obvio marginado. El presidente Abraham Lincoln emitió la Proclamación de Emancipación el 1ro de enero de 1863, pero la segregación continuaría muchas décadas más y, de igual forma, la subyugación de la mujer.

En el disco
Mary Straine, cantando una canción de vodevil, logra la primera incorporación de una mujer afroamericana en la industria del disco en el año 1919. Primera grabación en la que participa una negra. Luego llegaría Mamie Smith quién grabó por primera vez un blues. Esta histórica grabación, y su amplia recepción popular, les abrió el camino a otras cantantes de blues, y motivó a diversas compañías discográficas a incorporar en sus catálogos música orientada a la población afrodescendiente, a la que identificaban como Race Music, esa música “polvorienta”, grabada y comercializada entre estadounidenses negros. Antes de 1940, los afroamericanos apenas estaban representados en la radio y las presentaciones en vivo se limitaban en gran medida a lugares segregados. La música y los discos raciales fueron el principal medio de expresión musical afroamericana durante las décadas de 1920 y 1930. En ese entorno segregacionista se incorporaba la visión patriarcal, lo que hizo que el papel de la mujer en la música fuera una tarea más que titánica. Pero ellas estaban ahí para sembrar futuro, entre otras: Ida Cox, Rosa Henderson, Victoria Spivey, Clara Smith y Bessie Smith (1894 – 1937), considerada una de las mayores cantantes de jazz de los años 20 y nombrada emperatriz del Blues. Bessie, fue escuchada por Frank Walter de la compañía Fonográfica Columbia, en un viejo café de Salem, en las oscuras y posesas tierras de “brujas” —Alabama—, y cuando la escucho cantar St. Louis Blues, Hollywood de inmediato la contrató sin importar que fuera negra. Cantaba defendiendo que las mujeres trabajadoras no debían cambiar su comportamiento para tener el respeto que se merecían.
Memphis Minnie (1897-1973), fue una cantante, compositora y guitarrista de Blues, quien desarrolló su carrera a finales de los años 20 hasta los 50, tiempo durante la cual grabó unas 200 canciones, de las cuales casi un centenar son composiciones propias. Con la autorización de los esposos, las mujeres optaron por el piano, el cual era identificado como el instrumento que pocos hombres se atrevían a utilizarlo pues no era muy “varonil” esta opción. Tocar en una orquesta de baile en las fiestas sociales, era una alternativa para ganar algo de dinero y desarrollar alguna actividad por fuera de las acostumbradas labores domésticas, aunque no podían desarrollar carreras muy largas porque normalmente cuando se casaban debían dedicarse al hogar y se complicaba más el tema cuando tenían un hijo. Eso las obligaba, en la inmensa mayoría de casos, a interrumpir su carrera profesional o a abandonarla definitivamente.
Peggy Gilbert (1905-2007). Fundó la primera banda de solo mujeres, con el nombre de The Melody Girls, en 1924, un año después de finalizar el instituto, aunque realmente aprendió a tocar el saxofón y conocer las bases del jazz de forma autodidacta, gracias a lo que escuchaba en la radio. No solo tocaba el saxo, también el clarinete, el vibráfono y además cantaba. Su lucha contra la visión que se tenía de la mujer en el jazz, como solo entretenimiento o mujeres de compañía para las fiestas donde actuaban, fue tenaz, como se refleja en su crítica a la revista especializada en jazz, Down Beat, cuando publicó un artículo titulado “Por qué las mujeres músicas son inferiores” y peor aun cuando su respuesta apareció bajo el título, “Cómo tocar un saxo con un sostén”. EEUU otorgó el derecho al voto para todas las mujeres (blancas) con la aprobación del Congreso en su 19ª Enmienda de la Constitución, y así se inauguró una época: la llamada Jazz Age (la Era del Jazz). Surge la idea de una nueva mujer, “… con faldas hasta casi las rodillas, los labios pintados y fumando en público, proclamaban su sexualidad, el corte de pelo enseñando la nuca (considerado por los victorianos como inmoral), bailando con descoque en locales nocturnos regentados por gansters conduciendo automóviles… El cine recogió y amplificó esta imagen de nueva mujer, joven, sofisticada, atrevida y excitante. En la mente del norteamericano medio el hot jazz estaba asociado a los cabarets, clubs nocturnos y lugares varios de prostitución, espacios que estaban claramente alejados del lugar de actividad de una mujer “como dios manda”. El racismo imperante consideraba normal que los negros, hombres y mujeres, se desenvolvieran en esos ambientes, pero que lo hiciera una mujer blanca era totalmente reprobable, por eso el hecho de que una mujer blanca decidiera tocar en una orquesta de jazz era visto como escandalosamente transgresor.” (La mujer en el Jazz, Carles “Tocho” Gardeta)
Lillian Hardin, (1898 – 1971). A sus quince años empezó a ganar dinero tocando el piano y luego, venciendo la oposición familiar, ingresó en la orquesta de King Oliver. Hardin y Armstrong se casaron en 1924. Lillian convenció a su marido para que se emancipara de King Oliver, dándole la seguridad que a Armstrong le faltaba. Lil Hardin montó los Hot Five, donde le brindó un espacio a Armstrong, mientras ella ejercía de pianista, compositora y directora musical. Cambiaron el rumbo del jazz para siempre, pero es Armstrong quien se lleva los aplausos.
Mary Lou Williams, (1910- 1981) nacida en Georgia, destinó su vida a reivindicar el rol de la mujer en el campo del jazz. Formó un grupo exclusivamente de mujeres instrumentistas en 1946. Ivy Benson (1913-1993) fue directora y música que dirigió una banda de swing exclusivamente femenina. Benson y su banda saltaron a la fama en la década de 1940, encabezando teatros de variedades y el cartel del London Palladium. Se convirtieron en la banda residente de la BBC. Durante diez años fue la cantante de la orquesta de Duke Ellington.

La violencia
Después de la crisis de 1929 en USA, los felices años 20 pierden su energía, aparece el Ku KLux Klan y la historia de sueños de libertad y no segregación corrió bajo violenta persecución. Se decía que la mujer es, en esencia, emocionalmente inestable, y que nunca sopla bien los instrumentos de viento por miedo a parecer fea, convalidando la idea tradicional de que sólo el piano y los instrumentos de cuerdas empatizaban con ellas. La revista Down Beat escribía “la mujer es como un violín, y el jazz va de tambores y trompetas”. Era frecuente la tensión entre ellos y ellas cuando ellas reclamaban ser tratadas en un plano de igualdad. En general cuando se juzgaba a una orquesta de mujeres, o a una instrumentista, el trato era sexista, y en el peor era abiertamente ofensivo.
La persistencia y la genialidad de la mujer en diversos campos sembró el camino para que surgieran voces como la de Ella Fitzgerald (1917-1996), con su voz atemporal, que nos lleva a sentir la paz cuando la escuchamos, considerada la mayor cantante del siglo XX. Fue la primera mujer afroamericana en ganar un Grammy. Su juventud estuvo marcada por la más absoluta miseria, sin hogar, rodeada de un ambiente social complejo, pero su forma de cantar le brindó la oportunidad de acercarse al éxito. En esta lista de grandes vocalistas y vidas complejas, no puede faltar Billie Holiday (1917-1959), quien grabó más de 350 títulos, con una vida que pasa por violación a los 9 años, prostitución, drogadicción, humillaciones cuando la hacían cenar aparte de sus compañeros de banda, o dormir en hoteluchos y no mezclarse con los del mismo grupo. Su canción Strange Fruit fue inspirada en una fotografía de los cuerpos de Thomas Shipp y Abram Smith, ambos negros, colgados macabramente de un árbol (“extraños frutos cuelgan de los álamos”). Billie Holiday fue una mujer símbolo musical de la protesta contra la discriminación, con una voz reconocida por su particular parafraseo, un canto sensible, suave, donde siempre habló del amor, del hambre, de la sed de justicia. Billie fue una de las primeras mujeres negras que cantó con una banda de blancos en los años 30. En 2011 fue condecorada en el National Women’s Hall of Fame.
Aquí por asunto de espacio se debe aplicar un salto en el tiempo y por ende de censura a tantas mujeres que han glorificado el jazz. En la lista se puede hablar de Sara Vaughan (1924-1990), con una voz que nada tiene que envidiarle a un cantante de ópera. Recibió un Grammy en 1989; tiene una estrella en el Paseo de los Famosos de Hollywood y está presente en el Jazz Hall of Fame. Y la lista continua con Anita O’Day, (1919 -2006), con su voz melancólica y Carmen McRae, vocalista y pianista, quienes han sido mundialmente conocidas por sus improvisaciones complejas e innovadoras y por el uso del canto scat, canto sin letra, solo sílabas encadenadas.
Nina Simone, (1933-2003). Dedicó su vida a luchar por los derechos civiles de los negros norteamericanos. Con su característico pelo trenzado y recogido en forma de moño, nos regaló sus cantos folclóricos africanos. Fue nombrada 15 veces para los Grammys. Su solo de piano en Hey, Buddy Bolden, nos lleva a un tiempo mágico y entrañable. Roberta Flack reclamada por los fans del rock y el pop, junto con Mahalia Jackson y Aretha Franklin, conforman una lista especial de cantantes negras que lograron marcar toda una época especial del jazz.

El jazz moderno
Los tiempos modernos nos muestran un jazz no de grandes orquestas, ni promotor de fiestas, los jazzistas europeos logran creaciones que muestran independencia de sus mentores americanos.
Y en esta corta lista del jazz moderno, es importante señalar a Melody Gardot (1985). En su albúm Currency of Man, refleja las inquietudes de una mujer que, lejos de acomodarse en la revisión de viejos estándares, lanza un mensaje de denuncia frente al racismo y la intolerancia de los tiempos que nos toca vivir.​ Cécile McLorin Salvant (1989), compositora, cantante y artista visual. Se ha descrito como “una voz única respaldada por una inteligencia y una musicalidad plena, que iluminan cada nota que canta”. Su álbum Ghost song, fue considerado lo mejor del jazz de 2022. Hizo parte del septeto compuesto por la pianista Renee Rosnes, la clarinetista Anat Cohen, Melissa Aldana, la trompetista Ingrid Jensen, la contrabajista Noriko Ueda, la baterista Allison Miller. La banda multinacional y multigeneracional, lleva el nombre de la diosa griega de la caza Artemis, y se fundó en 2017 bajo el lema del Día Internacional de la Mujer.
No se puede cerrar este espacio sin nombrar a Diana Krall (1964), más de una década obsequiando su elegancia en escena, el repertorio escogido siempre con buen gusto y su innegable calidad, tal vez la cantante de jazz que más discos ha vendido. Norah Jones (1979), nos regala una mezcla de jazz, blues, soul, country y pop.
El jazz hoy en día sigue vivo y goza de excelente salud, así lo demuestran la amplia variedad de festivales que se celebran en el mundo. Citando a Louis Armstrong: “Oye viejo. Todo el mundo está entusiasmado. ¿No te gusta su hermoso sonido?
Las mujeres han sido parte esencial para que el jazz se mantenga en vigencia, desde los bajos fondos y lupanares, pasando por los vodeviles, las big band, el blues, el gospel, el swing, hasta llegar a una modalidad destinada a un público de audición atenta. Ellas siempre han estado ahí aportando a este género musical, considerado como la expresión más dinámica de la música en el último siglo.

 

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Para estar informado

- Advertisement -
- Publicidad -
- publicidad -