18.4 C
Pereira
domingo, junio 26, 2022

La po?tica del instante en los poemas de Anabel Torres

Es tendencia

- Advertisement -

Omar Castillo

En la poes?a escrita en Colombia, los poemas de Anabel Torres muestran una de sus l?neas caracter?sticas, como es la del automatismo instant?neo, práctica que busca para el poema aprehender el instante cotidiano como representaci?n de la realidad. Quienes practican tal escritura acuden a un decir con el cual encabalgar las palabras en im?genes familiares para el lector, en secuencias donde el lector encuentra representado el consumo de su imaginario, el aliento de sus rutinas. Empero, lo particular en los poemas de Anabel Torres, se da cuando consiguen que en la instantaneidad de su dibujo se presente también la extra?eza que rodea la realidad que representan, haciendo que algunos de sus versos rebasen lo anecd?tico adentr?ndose en la otredad de lo coloquial, entonces la llaneza conseguida deja pensar en los inicios de la escritura po?tica castellana, cuando esta se deslizaba por los filos de la realidad explorada, buscando las formas y las maneras de una dicci?n para poder nombrarla, aprehenderla en lo instant?neo de su suceder, en lo variable de su car?cter, en lo inc?gnito de su misterio. En Colombia, algunos de los poetas más visibles de este automatismo instant?neo son: Rogelio Echavarr?a (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1926, Bogot?, 2017), con su libro El transe?nte (1964), Mario Rivero (Envigado, Antioquia, 1935, Bogot?, 2009), con su libro Poemas urbanos (1963) y María Mercedes Carranza (Bogot?, 1945-2003), con su libro Vainas y otros poemas (1972). Automatismo instant?neo que se hace evidente en toda la producci?n de estos tres poetas.

 

En noviembre de 2018 la colecci?n Poes?a letra a letra, public? de Anabel Torres (Bogot?, 1948), el poemario ?Y la alegr?a?, donde la poeta recoge una muestra de poemas de sus libros: Casi poes?a (1975), La mujer del esquimal (1981), Las bocas del amor (1982), Poemas (1987), Medias nonas (1992), Poemas de la guerra (2000), En un abrir y cerrar de hojas (2001), Wounded water / Agua herida (2004) y Human wrongs (2010). El poemario incluye dos textos de presentaci?n, uno es de Jaime D. Parra, donde nos dice como los poemas de Anabel Torres suceden en una ?lengua de transiciones entre lo vivo ef?mero y lo permanente inquietante?. El otro es de Lauren Mendinueta. Con esta antolog?a Anabel Torres celebra sus 70 años de vida y los 43 desde la salida de su primer libro Casi poes?a.

 

Los poemas de Anabel Torres se solventan en lo cotidiano coloquial de la vida, en lo cotidiano coloquial causado por lo enrarecido de la muerte y entre estas m?rgenes, ella tensa el arco que impulsa su escritura hacia los signos de la viva memoria donde asume los recuerdos que la acechan hacia las sombras que cunden en sus sue?os y en su despertar, a las voces destiladas por estas: ?Soy / canto en la garganta poderosa de la vida / canto / a pesar de m? / por todos los rincones de este oficio / de ser hombre / o mejor a?n / mujer // abierta a la muerte / porque de la muerte / pari? / la vida?. As?, saboreando el saber de la memoria, la poeta busca digerir los recuerdos que penetran su noci?n de la vida, el suceder de sus rutinas.

 

En ?Si quieres conocer un poema?, nos da noticias de su po?tica, de c?mo se entrega al automatismo instant?neo que le permite tomar lo cotidiano, tal como quien encuentra en una veta la materia para la elaboraci?n de sus versos:

 

?Si quieres conocer un poema

camina por el parque

despu?s de la lluvia mirando

los huequitos en las aceras

llenos de agua que brilla

mira el atrio de la iglesia ensartado de rodillas

el vendedor de flores en cuclillas taciturno

vendiendo pedazos de su parcela

escucha la másica de Mozart y la másica toda

toca la tierra floja

detente a mirar los tenis

que venden en las vitrinas

recorre los pasillos de las cl?nicas

donde todos se miran entre s?

con ojos muertos?

 

Este poema, tomado de su primer libro Casi poes?a, es un aliento permanente en toda la producci?n de Anabel Torres, podráa decirse que es un ?santo y se?a? para ingresar a su ambiente po?tico, a ese coloquio donde lo com?n y lo extraño se encuentran cotidianamente.

 

En el poema que da t?tulo a la antolog?a, nos encontramos con una alegr?a interrogante ante los momentos que la vida ofrece, ya sea para abrirlos o cerrarlos en la nitidez o en lo abrupto de los dones que traen, o para arrojarlos a las ascuas donde significan: ?Los peores momentos una siempre logra, / con honda finura / o aunque sea a los trancazos, superarlos??. Para terminar insistiendo: ?yo lo he logrado / virtualmente / todo. // Pero ?y la risa? / ?Y el cuerpo? / ?Y este poder pensar?? // ?Y la alegr?a??. As?, la voz de la poeta nos detiene en un instante de sus dudas ante el perplejo espejo de su piel hecho de amores y desamores, de su cuerpo vuelto sobre la mesa de disecci?n de la realidad memoriosa. En otro poema, ?Las bocas del amor?, encontramos estos versos:

 

?He visto mujeres y hombres

colgando de ganchos

en las blancas paredes de refrigeradores

met?licos, listos para la autopsia.

No he podido olvidar

el tinte amarillo naranja de sus pieles.

Jamás

por mi propia mano

me colgar? el coraz?n de una percha?.

 

Y en ?Agua de amor? nos encontramos con un poema lustral, con el pedido de quien sabe que el amor es su fuente y para mantenerse en su camino, est? dispuesta a atravesar un tramo solitario de su vida. Este es un poema escrito como quien elabora la punta de una flecha que ha de impactar en su propia integridad:

 

?Agua de amor,

palabra,

multipl?came.

No importa si yo lloro,

si atravieso la fiesta

solitaria.

Agua de amor,

no te me seques.

No me deje tu asedio.

?No me dejes!?

 

Esta antolog?a de Anabel Torres nos aproxima por los claroscuros de su hacer po?tico, por los instant?neos dibujos de sus poemas vueltos espejos de la cotidianidad voceada por lo coloquial, ya en sus rutinas y extra?ezas, ya en el abrir y en el cerrarse de sus instantes, y en ellos la piel palpitante de los murmullos memoriosos de la realidad, el suceder de una sociedad que consume y es consumida, que se reconoce al mismo tiempo que se desfigura, mientras se guarda en los escaques de su tiempo vuelto intemperie.

Artículo anteriorEs hora de poner atenci?n
Artículo siguienteAniversario

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -