Víctor Zuluaga Gómez
El impulso, la emotividad nos ha acompañado desde siempre, pero la razón aparece en el homo sapiens, sin borrar esa parte animal como es el impulso. Y corresponde a la razón, controlar, regular ese instinto animal, que sigue siendo motor de muchas de nuestras acciones.
En el aspecto político, ha venido jugando un papel importante la emoción. Basta recordar lo que sucedió durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana, cuando hizo un esfuerzo por acercarse a los grupos guerrilleros, con el fin de proponer unas negociaciones. Fueron momentos en los cuales el secuestro y el control de las principales vías terrestres por parte de la guerrilla, era evidente.
Sin embargo, cuando el presidente Pastrana convocó a una reunión con el jefe guerrillero Tiro Fijo, para iniciar una negociación y firma de un tratado de paz, Tiro Fijo lo dejó “plantado”, lo que provocó una gran reacción en contra del guerrillero.
Había quedado abonado el camino para un candidato que en su momento comenzó la plantear “mano firme”, contra los grupos guerrilleros. Y llegaron las elecciones y el doctor Uribe arrasó en las elecciones pues canalizó ese sentimiento de frustración que se había vivido por las propuestas del presidente Pastrana.
Ya sabemos que los grupos guerrilleros fueron perseguidos, acorralados y reducidos a su mínima expresión, gracias a la consolidación de grupos paramilitares que, si bien lucharon contra la guerrilla, también es cierto que cometieron cantidad de atrocidades.
Entonces, el clima represivo que se vivió durante los gobiernos del doctor Uribe, dio lugar a la aparición de Juan Manuel Santos, que finalmente adoptó una posición contraria con los grupos guerrilleros y firmó un tratado de paz con el principal grupo guerrillero. Era, sin duda, ir al otro extremo. Y Por ello, la reacción de la mayoría de colombianos fue la de regresar al lado del doctor Uribe por intermedio del doctor Duque, otra vez con mano firme, contra la subversión y de alguna manera no cumplir con los acuerdos firmados por el presidente Santos. Nuevamente aparece la voz del inconforme, en este caso del doctor Petro, quien proponía en retorno al diálogo y a la construcción de un país más democrático. Ya sabemos el resultado de su gobierno en donde los grupos al margen de la ley crecieron de una manera descomunal. Apareció entonces El Tigre…y así seguiremos “per sécula seculorum”
