Los saberes ancestrales son la clave

Liliana Cardona Marín

Sin lugar a dudas cada habitante del Eje Cafetero ha tenido unos abuelos, unos padres o tíos que con solo sentir el viento saben si va a llover sin necesidad de ver las nubes, también saben en qué fase de la luna se siembra o se trasplanta, para que no se mueran las matas, conocen qué hojas se pueden hacer en infusión y cuáles no.

Ese valioso conocimiento está a punto de perderse, esa gente se está despidiendo y las nuevas generaciones no quieren seguir las costumbres que llenaron de pujanza esta tierra. Tampoco les interesa el campo; así hayan nacido en la finca, lo único que desean es tener tecnología y hacer parte de las nuevas subculturas citadinas.

Por estas razones es que ayer se lanzó desde la Gobernación de Risaralda en unión con el Comité de Cafeteros, el programa ‘Risaralda se reactiva con su gente y por el ambiente’. El encuentro intergeneracional se llevó a cabo en Santa Rosa de Cabal, allí llegaron los jóvenes que entre 18 y 28 años respondieron a la convocatoria para ejecutar el componente ambiental de este proyecto, que busca reivindicar los saberes ancestrales en cuidado del medio ambiente, porque la naturaleza es la base de vida, la alimentación, la economía y por ende de la reactivación.

Bajo el lema: ‘Trabajamos juntos por la conservación ambiental y la gestión del cambio climático con acciones en nuestras cuencas abastecedoras y el rescate de saberes’, el programa trabaja en tres líneas de acción específicas que son: jóvenes, mujeres cabeza de familia y adulto mayor. El acto de presentación tuvo en primer lugar la intervención de Jorge Humberto Echeverri director ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros Risaralda, quien le dijo a todos los asistentes: “Risaralda es un departamento pujante que no se nos olvide eso, el trabajo en equipo nos ha hecho más grandes, más fuertes y resilientes”. 

Acto seguido comentó que se han invertido recursos para la adquisición de predios que permitan trabajar, salvar las cuencas hídricas estratégicas y hacer mantenimiento de senderos. Es aquí donde intervienen los jóvenes, ellos se encuentran trabajando en la instalación de 3.831 metros de cerca para proteger 40 mil metros cuadrados que tienen 2.440 plantas de especies como: cedro, aliso, arrayán, quiebrabarrigo, vainillo, guadua entre muchas otras que permitan hacer gestión del cambio climático. Mientras tanto los adultos mayores estarán en los 14 municipios en talleres para recopilar sus saberes ancestrales en el cuidado del ambiente.  

La señora Blanca Castaño fue la segunda en intervenir para contar acerca de el orgullo que siente de ser campesina, a sus años recuerda que antes no había energía, pero la comida estaba sembrada en derredor de la casa, que no había tecnología pero las familias se querían, también que lo que faltaba se truequeaba con el vecino por otra cosa que abundaba y se amaba la tierra. “La naturaleza nos da la vida ¿qué será de nosotros el día de mañana, si la vamos a acabar de destruir?”, le preguntó a la mitad del salón en la que estaban ubicados los jóvenes.

Cuando llegó el turno para secretaria de Mujer, Familia y Desarrollo social de Risaralda, Elizabeth Diosa, les dijo a los asistentes que “El principal objetivo de este convenio es beneficiar a los que se han visto más golpeados por la pandemia. En este sentido la mujer es fundamental y los adultos mayores necesitan ser escuchados como parte importante de esta sociedad”.

La invitación en general es a que los jóvenes dejen una huella positiva sobre la faz de la tierra y a que se utilice la tecnología sin dedicación exclusiva.

Las 1.000 historias de los abuelos campesinos, finalmente harán parte de un libro. La orgullosa campesina, adulta mayor y periodista Amparo Bustamante, será la correctora de estilo. Esta foto resume la esencia del programa ‘Al rescatar un saber se rescata una persona’. Amparo le transmite a Julieth Ríos, quien también ama el campo, la responsabilidad de conservar el conocimiento ancestral sobre la naturaleza.

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