A sus 53 años, el ministro de Defensa Nacional vivía una escena que le había sido ajena durante buena parte de su vida. Durante 35 años de servicio como oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, cada elección la pasó desde el otro lado de la jornada: no como votante, sino como parte del dispositivo encargado de garantizar que millones de colombianos pudieran acudir a las urnas.
Su papel había sido otro: custodiar carreteras, proteger puestos de votación en regiones apartadas, acompañar el transporte del material electoral y participar en operaciones para preservar el orden público. Mientras los ciudadanos ejercían su derecho, él contribuía a que ese derecho pudiera cumplirse.
Por eso nunca había entrado a un cubículo electoral.
Este domingo, la historia fue distinta. Tras presentarse en la mesa número 3 y recibir los tarjetones, Sánchez Suárez se enfrentó por primera vez a ese momento íntimo que acompaña cada elección: el breve silencio en el que la decisión política se vuelve un gesto concreto sobre el papel. Para él, ese instante tardó 35 años en llegar.
Mientras depositaba por primera vez su voto en la urna, en todo el país más de 246.000 integrantes de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional estaban desplegados para custodiar 13.493 puestos de votación, en uno de los mayores dispositivos de seguridad que se activan durante una jornada democrática en Colombia.
El ministro recordó además que el Gobierno mantiene recompensas de hasta 50 millones de pesos para quienes suministren información que permita anticipar delitos electorales o prevenir posibles acciones terroristas contra los comicios, como parte de las medidas para blindar el proceso electoral.
Después de sufragar, volvió de inmediato a sus responsabilidades: recorrer puestos de votación, verificar el funcionamiento del dispositivo de seguridad y seguir en tiempo real los reportes de los centros de mando.


