La elección vocacional implica reconocer intereses, habilidades y contexto. Expertas explican cómo tomar decisiones informadas y acordes al proyecto de vida.
La elección de una vocación profesional responde a un proceso que integra expectativas personales y posibilidades reales; optar por una carrera es un aspecto fundamental en la vida de cada persona.
Este proceso contempla descubrir aquello que nos interesa y reconocer las habilidades que tenemos para desarrollarnos en un campo específico de trabajo o actividad. La orientación vocacional permite un asesoramiento para tomar decisiones informadas y acordes con el proyecto de vida.
Proceso de orientación
La psicóloga Gelssy Nathali Echeverri Puerta explicó que el proceso de orientación socio-ocupacional debe reconocerse de manera integral, dado que contempla diversas dimensiones del proyecto de vida que es necesario observar de forma interrelacionada.
Para la profesional, la entrevista en estos procesos es un insumo fundamental para conocer al estudiante y los recursos con los que cuenta.
Por su parte, Juliana Torres Gálvez, psicóloga especialista en pedagogía y desarrollo humano, indicó que las pruebas vocacionales en un 50 % arrojan las probabilidades de entrar a una universidad y el otro 50 % corresponde a las habilidades que se tienen.
En la orientación vocacional es clave contrastar creencias, deseos y oportunidades reales. También se recomienda consultar fuentes confiables y revisar el perfil profesional y ocupacional de cada carrera.

Habilidades
En ese contexto, las habilidades sociales promueven el bienestar integral de una persona. Echeverri hace énfasis en que se debe comprender a la persona no solo como un estudiante que necesita adquirir un conocimiento, sino también en su rol social.
De acuerdo con Echeverri, este proceso ayuda al reconocimiento de los intereses y las preferencias de la persona, pero también tiene en cuenta aspectos como la ubicación geográfica del estudiante, el desempeño académico del estudiante, sus habilidades sociales y las herramientas que puede desarrollar o fortalecer para adaptarse a la vida universitaria.
Salud mental y acompañamiento
La salud mental cumple un papel fundamental en la orientación vocacional. Fortalecer la dimensión emocional y afectiva permite gestionar decisiones y retos académicos, por lo que es clave buscar apoyos psicológicos y académicos, como asesorías en manejo del tiempo.
Las dimensiones del proyecto de vida están interrelacionadas. La familiar influye a través de expectativas y apoyo, mientras el autoconocimiento permite reconocer intereses y preferencias. A esto se suma la dimensión económica, que incide en el acceso y la permanencia, por lo que se recomienda revisar apoyos, beneficios e incentivos disponibles en las instituciones educativas.
Capacidades e intereses
Las actividades extracurriculares, como el deporte, la música, el arte o la danza, son clave para reconocer habilidades y orientar la elección profesional. Estas experiencias permiten identificar si una persona tiene mayor afinidad por lo social, lo creativo o lo analítico, así como rasgos de su personalidad, como la introversión o la extroversión, enfatizó Torres.
Además, este tipo de espacios contribuye al desarrollo de habilidades blandas y facilita que cada persona identifique en qué áreas se desempeña mejor, más allá de sus intereses iniciales.
Los gustos o preferencias no siempre coinciden con las habilidades de una persona, por lo que es necesario analizar ambos aspectos en el proceso de elección vocacional. Una persona puede sentirse atraída por una carrera, pero no contar con las capacidades necesarias para desempeñarse en ese campo.
Por ello, es clave identificar no solo lo que interesa, sino también en qué se tienen fortalezas. Este equilibrio permite tomar decisiones más acertadas y evitar dificultades durante la formación o el ejercicio profesional.
Una elección vocacional sin suficiente orientación puede derivar en deserción durante los primeros semestres, cuando los estudiantes identifican que la carrera no responde a sus habilidades o expectativas. La falta de análisis previo sobre el perfil profesional y las propias capacidades incide directamente en la permanencia académica.
Más allá de la carrera elegida, el mercado laboral valora habilidades como la comunicación asertiva, el liderazgo, la autonomía, la toma de decisiones y la empatía. Estas competencias facilitan la adaptación a distintos entornos y fortalecen el desempeño profesional.
Proyecto de vida
El plan personal puede ser a mediano o largo plazo, delimita estrategias y metas en dimensiones personales, académicos o profesionales. Se puede definir también como la hoja de ruta para trazar los objetivos de autorrealización, lo que es determinante en la toma de decisiones y la proyección para el futuro.


