Caries dental, enfermedad frecuente que puede prevenirse

Los controles periódicos y los hábitos alimenticios son claves para evitar complicaciones y daños severos.

La caries dental es una enfermedad frecuente en la cavidad oral y puede aparecer en personas de cualquier edad. Aunque suele asociarse únicamente con el consumo de azúcar o con una higiene deficiente, los especialistas señalan que su origen responde a múltiples factores que interactúan en el tiempo.

¿Qué es la caries?

Theweler Reyes Moreno, docente del programa de Odontología del Área Andina, explica que se trata de una enfermedad no transmisible. “Es una enfermedad que no se transmite de persona a persona y no es contagiosa”, señala.

Además, se considera una enfermedad crónica y multifactorial. Esto significa que no depende de una sola causa, sino de la interacción entre diferentes condiciones presentes en la boca. “Para que ella aparezca en la cavidad oral muchos factores influyen y va a provocar la destrucción progresiva de los tejidos duros del diente, específicamente del esmalte y de la dentina”, explica la especialista.

El proceso comienza cuando las bacterias presentes en la placa dental metabolizan los azúcares de los alimentos y generan ácidos. Estos compuestos disminuyen el pH en la cavidad bucal y favorecen un proceso llamado desmineralización del esmalte, lo que permite la penetración de microorganismos y la aparición de la lesión.

María Camila Duque, odontóloga general.

Factores de riesgo

Entre los factores asociados se encuentran la presencia de bacterias cariogénicas en la placa dental, una higiene oral deficiente, el consumo frecuente de azúcares fermentables y la susceptibilidad del diente. También influyen la calidad del esmalte, el tiempo de exposición al azúcar y los hábitos alimenticios.

María Camila Duque, odontóloga general con experiencia en operatoria y estética dental, señala que la caries se comporta como cualquier otra enfermedad del cuerpo. “Es una enfermedad que está destruyendo progresivamente los tejidos que conforman nuestro diente”, apunta.

La especialista añade que también existen factores menos conocidos. Algunas enfermedades sistémicas o el uso de ciertos medicamentos pueden afectar la producción de saliva y favorecer la aparición de caries. “Pacientes que tienen enfermedades como la diabetes, tiroides o que consumen medicamentos que disminuyen el flujo de saliva pueden presentar alteraciones que facilitan la enfermedad”, indica.

En las etapas iniciales, la caries suele pasar desapercibida para los pacientes. Reyes Moreno expone que los primeros signos son manchas blancas o café en la superficie del diente, que generalmente solo son detectadas durante la consulta odontológica.

Sin embargo, muchas personas acuden al odontólogo cuando la lesión ya está avanzada y aparece dolor. Cuando la caries progresa puede provocar infecciones, abscesos dentales o inflamación de la pulpa dental, conocida como pulpitis. En los casos más graves incluso puede causar la pérdida de la pieza dental.

Los especialistas recomiendan asistir a controles odontológicos de forma periódica. “Lo ideal es que los pacientes consulten antes de la aparición de la enfermedad y lo hagan de manera periódica cada seis meses”, señala Reyes Moreno.

Theweler Reyes Moreno, docente de Odontología del Área Andina.

La importancia de los controles

Los controles permiten identificar problemas en etapas tempranas y realizar limpiezas profesionales para eliminar la placa bacteriana acumulada. En pacientes con factores de riesgo o enfermedades sistémicas, las revisiones pueden requerirse cada tres o cuatro meses.

En cuanto al tratamiento, Duque señala que la odontología actual busca enfoques preventivos y conservadores. Cuando la caries se detecta en fases tempranas puede manejarse con cambios en la higiene oral, control de la alimentación y aplicaciones de flúor, sin necesidad de intervenir el diente.

Si la lesión ya comprometió la estructura dental, el tratamiento consiste en eliminar el tejido afectado y restaurar el diente con distintos materiales. En casos más profundos puede requerirse un tratamiento de conducto o incluso la extracción de la pieza.

Prevención

La prevención continúa siendo la estrategia más efectiva contra la caries. Los especialistas aconsejan cepillarse los dientes al menos dos o tres veces al día con crema dental con flúor, utilizar seda dental diariamente, mantener una alimentación equilibrada y asistir a controles odontológicos periódicos.

 

 

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