Resultados que preocupan

La reconstrucción no puede limitarse a levantar edificios, debe recuperar empresas, proteger empleos y crear oportunidades para quienes hayan quedado sin ingresos. El reto es enorme.
El mercado laboral colombiano acaba de recibir una señal que no puede pasar inadvertida. En agosto, la tasa de desocupación llegó al 9,4%, frente al 8,6% del mismo mes de 2025. Son 0,8 puntos porcentuales más y un retroceso que contrasta con los resultados de los meses anteriores.
La preocupación aumenta al mirar las principales ciudades. En las 13 áreas metropolitanas, el desempleo fue de 9,1%, 1,3 puntos por encima del 7,8% de un año atrás. También cayó la tasa de ocupación, de 61,5% a 59,8%, señal de un menor dinamismo del mercado laboral.
El dato nacional tiene una expresión concreta, en agosto había 23,685 millones de personas ocupadas, 126.000 menos que un año antes. La industria manufacturera fue la actividad que más puestos perdió, seguida por las actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios, y por el sector agropecuario.
Frente a este panorama, Pereira ofrece una noticia que merece destacarse. En el trimestre móvil junio-agosto, la tasa de desocupación del área metropolitana fue de 7,9%, uno de los registros más bajos entre las ciudades medidas por el DANE. Solo Bucaramanga, Medellín y Bogotá presentaron tasas menores.
El resultado confirma que el mercado laboral pereirano ha conservado una relativa fortaleza, aun en medio de las dificultades económicas. Pero sería equivocado interpretar este indicador como una garantía para los próximos meses, mucho menos después del terremoto del pasado 10 de agosto.
El sismo golpeó viviendas, establecimientos comerciales, empresas y oficinas, y alteró buena parte de la actividad cotidiana de Pereira y municipios vecinos. La destrucción física necesariamente tiene consecuencias económicas, y entre ellas puede estar la pérdida temporal o definitiva de numerosos puestos de trabajo.
Lo ocurrido en agosto todavía no permite establecer con precisión la verdadera dimensión de ese impacto. El terremoto se produjo cuando el mes estaba avanzado y sus efectos sobre empresas, trabajadores y actividad económica se prolongarán. Será en los próximos informes cuando las cifras permitan medir mejor el daño.
Por eso, más que conformarse con el alentador 7,9%, Pereira debe mirar con atención los próximos informes del DANE. La reconstrucción no puede limitarse a levantar edificios, debe recuperar empresas, proteger empleos y crear oportunidades para quienes hayan quedado sin ingresos. El reto es enorme.
Colombia tendrá que observar con cuidado este cambio de tendencia. Pereira tiene hoy un indicador favorable que debe preservar, pero el terremoto obliga a no confiarse. Una ciudad puede reconstruir calles y fachadas, pero si sus empresas no vuelven a producir y sus trabajadores no recuperan sus ingresos, la normalidad seguirá incompleta de forma duradera.

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