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miércoles, octubre 5, 2022

Ojalá, se tenga en cuenta

Algunos alcaldes de las ciudades que conforman el Área Metropolitana, más Santa Rosa, tomaron ciertas medidas que incluyen ley seca y prohibición de circulación de motos con parrillero hombre o mujer y de uso de mascaras y disfraces, hoy y mañana de puente.

La razón ha sido la celebración del Halloween y el riesgo que todavía persiste, en menor grado pero aún latente, de contagio del virus en una celebración como la que tradicionalmente se ha hecho y en un momento en el que existen algunas alertas sobre la llegada de la variante Delta y su graves efectos.

El Halloween ha significado siempre ríos de niños y sus padres recorriendo las calles de la Ciudad, grupos de jóvenes disfrazados consumiendo sustancias psicoactivas, montones de vendedores ambulantes ofreciendo toda clase de artículos, reuniones de amigos tomando licor y, desafortunadamente, grupos de desadaptados destrozando todo lo que encuentran a su paso y generando el caos y el desorden.

Por eso, tienen razón las autoridades cuando llaman la atención sobre esta celebración y el especial momento que se vive. Es bueno regresar a la forma tradicional de celebración de esta fecha, pero es necesario, de un lado tomar todas las percusiones para evitar que ella se convierta en un dolor de cabeza para las personas y del otro, los pequeños puedan ser objeto de agresiones y comportamientos cada vez más comunes.

Son muchos los ejemplos de niños que en las últimas celebraciones fueron violentados, o drogados, o robados de las manos de sus padres; o de personas mayores que igualmente fueron atracadas; o de establecimientos que fueron saqueados por bandidos que aprovecharon el jolgorio y la confusión para cometer toda clase de delitos.

Esto ha sido el común denominador en los últimos años. Una horda salvaje se ha apoderado de las calles y ha sembrado el terror y el vandalaje en la Ciudad, lastimosamente ante la incapacidad de las autoridades para contener la turba y su falta de previsión. Porque si se sabe de antemano que los violentos van a aprovechar la ocasión para generar disturbios y cometer sus fechorías, no hay razón para que la Policía no se haya preparado para controlarlos.

El llamado es, pues, primero a las autoridades para que refuercen la presencia en el centro de la Ciudad y en todos los sitios donde tradicionalmente se han presentado los desmanes y los abusos contra el comercio y los establecimientos comerciales, y segundo, a los padres de familia y a los mayores a observar las medidas preventivas y de bioseguridad tanto por ellos como con sus niños, y a que tengan el mayor cuidado con estos, estén atentos a quien se les arrima y, sobre todo, controlar lo que reciben y se comen.

El Día de los Niños es una fecha de alegría y de sana diversión para ellos y no se puede dejar que, por cuenta de un descuido en su autoprotección, o de los violentos de siempre, se convierta en un día de dolor y de ingrata recordación para los pereiranos y para la Ciudad. Ojalá, así se tenga en cuenta hoy.

Para estar informado

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