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Pereira
jueves, abril 25, 2024

No se puede aflojar

Ya la presencia y la acción de los agentes en algunas vías no es la misma que se venía observando y la que se requiere para vencer la anarquía y devolverle el orden al tráfico en la Ciudad.

 

Los pereiranos en su mayoría celebraron el entusiasmo y la decisión con que la nueva administración municipal empezó enfrentando el problema de movilidad de la Ciudad. Desde el primer día el Instituto de Movilidad se impuso la tarea de ponerle orden a la anarquía vial que desde hace rato vive Pereira.

Decenas de guardas de tránsito salieron a las calles a controlar y si era del caso sancionar a los conductores que se estacionan en cualquier parte y obstruyen la libre circulación de los vehículos, a imponer un comparendo a los motociclistas que no respetan el carril del Megabús, a hacer respetar las llamada ciclorutas, a inmovilizar los vehículos que no tienen el Soat al día, a requerir las motos que han tomado los andenes como parqueadero y en general a hacer observar las normas de tránsito.

Todo esto en una acción coordinada, permanente y sistemática por todas las vías de la Ciudad, pero dándole mayor importancia y haciendo más presencia en las vías céntricas de la Ciudad y en aquellos corredores viales donde menos se respeta las normas y donde este comportamiento causa grave congestión y mayores problemas de movilidad.

Y la verdad es que los resultados de estas acciones rápidamente se empezaron a ver, a sentir. Las principales vías, ya sin vehículos estacionados muchas veces a lado y lado de la vía, sintieron un respiro, las aceras empezaron a ofrecer más espacio para los peatones, los cruces más congestionados contaron con el acompañamiento de las autoridades de tránsito y muchos talleres tuvieron que hacer sus trabajos de la puerta para adentro.

Por supuesto, lo que se ha conseguido es todavía muy poco frente a lo que se requiere para  devolverle el orden a Pereira; pero sin duda es un buen principio para una tarea que no es fácil en una ciudad que lleva mucho tiempo manga por hombro y que dolorosamente ha cultivado una población inculta, irreverente e irrespetuosa de la ley.

Sin embargo, preocupa la ligera desaceleración que empieza a observarse en el ritmo de la tarea que vienen cumpliendo los guardas de tránsito. Ya la presencia y la acción de los agentes en algunas vías, no se sabe si por cansancio o por mandato superior, no es la misma que se venía observando y la que se requiere para vencer la anarquía y devolverle el orden al tráfico en la Ciudad.

Esta es una tarea que no permite pausa, ni admite tolerancia, ni mucho menos sesgos en la aplicación de la norma. La ley es una sola y los guardas de tránsito tienen la obligación de hacerla cumplir. Se ha ganado mucho en lo que va de este año, pero aún falta mucho por hacer. Por eso, no se puede mermar el ritmo, ni aflojar en el control y la aplicación de las normas, para que la Ciudad pueda volver a disfrutar de una buena y ordenada movilidad.

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