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jueves, abril 25, 2024

Las señales de tránsito

De nada sirve una señal que indique que el máximo de velocidad es 40, o que es una zona de prohibido parquear, si encima tiene pegado cualquier papel, o tiene una buena mano de aerosol. 

Las señales de tránsito son fundamentales para una buena movilidad en cualquier ciudad y para la seguridad de los actores viales. Sin ellas el tráfico sería un caos, la ley del más grande sería la norma, no se sabría quién tiene la vía en un cruce, tampoco habría límite de velocidad, ni se conocería donde se puede estacionar y donde es prohibido hacerlo y mucho menos cuándo hay que reducir la velocidad porque se ingresa a una zona escolar y tantos otros mensajes que deben conocer los conductores que circulan por las vías de una ciudad.

Por todo esto es por lo que estas señales tienen, primero que estar ubicadas en un lugar visible y de fácil visualización para los conductores y segundo, mantenerse limpias, en buen estado, que el mensaje que tienen se vea fácilmente y que permanezcan libres de los vándalos y personas dedicadas a destruirlas y pintorretiarlas.

De nada sirve una señal que indique que el máximo de velocidad es 40 kilómetros por hora, o que es una zona de prohibido parquear, o que no se puede adelantar, o que empieza una zona escolar y hay tránsito de niños, o que señale el horario de cargue y descargue, si encima tiene pegado cualquier papel, o tiene una buena mano de aerosol, o los locos la han girado 180 grados, o si simplemente los árboles que hay cerca han crecido y sus ramas no dejan que los conductores la vean.

La semana pasada este periódico publicó una serie de fotografías de señales de tránsito completamente desnaturalizadas e ilegibles por cuenta de algunos vándalos o orates que aprovechando la noche o la poca vigilancia de la Policía, las destruyeron o las alteraron de tal manera que sus mensajes se hace imposible leer.

Alterar, borrar, tapar, desnaturalizar o destruir una señal que puede ser definitiva para la vida de una persona, es una conducta que castiga la ley y que puede llegar a convertirse en un delito en caso de que aquella acción ponga en peligro la integridad de alguien; y las autoridades tienen la obligación de hacer cumplir la ley.

Igual es responsabilidad de las autoridades de tránsito velar para que las señales que hay instaladas en la ciudad, estén bien ubicadas, sean lo suficientemente visibles, permanezcan en buen estado, se les haga mantenimiento permanente y se repongan aquellas que destruye la mano insensata del hombre.

Es urgente entonces, ponerle mano a tanto abandono y tanta desidia de mucho tiempo atrás y hacer un plan no solo de recuperación de las señales de tránsito que hoy están destruidas e inservibles, sino para mantenerlas en buen estado y prestando el servicio que están llamadas a prestar; y, por supuesto, vigilarlas y protegerlas de los vándalos, de los  orates y de los habitantes de calle.

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