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Pereira
lunes, diciembre 5, 2022

La visita presidencial

La ciudad agradece, señor Presidente, su visita este lunes al Puesto de Mando Unificado instalado aquí para hacerle seguimiento a la emergencia vivida en Pereira y Dosquebradas con motivo de las intensas lluvias que se han presentado en las últimas semanas y que han dejado varias personas muertas, centenares de viviendas desalojadas, miles de damnificados y serios desastres en las principales vías de la región.

Su presencia doctor Duque, en compañía del Director Nacional de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, alivia un poco la angustia que viven los pereiranos y risaraldenses ante las devastadoras consecuencias de la ola invernal, la incapacidad física y económica de los gobiernos locales y departamental para atender y responder a la emergencia, y la ausencia total del Estado en muchas de sus responsabilidades.

Sin embargo, con respeto lo decimos, la ciudad la esperaba hace muchos días. De la misma manera que usted ha acudido con prontitud a solidarizarse con varias poblaciones y regiones del país que igualmente han sido azotadas por la naturaleza y a ofrecerles la mano del Estado para ayudar a mitigar el dolor y los daños materiales que han dejado los desastres naturales; Pereira y Risaralda esperaban su presencia y el compromiso del gobierno con la ciudad.

El derrumbe, por ejemplo, en la variante La Romelia-El Pollo dejó fuera de servicio una de las vías nacionales de mayor tráfico del país lo que obligó a desviar todo el movimiento vehicular, incluyendo los camiones y tractomulas, hacia Pereira y Dosquebradas y meterlo por sus principales calles, con todas las consecuencias que esto tiene para la movilidad de las dos ciudades; a pesar de esto, la presencia y el interés del Invías y del propio Ministerio de Transporte, ha sido casi que ninguna.

Las vías de las dos ciudades quedaron acabadas por cuenta de un tráfico para el que no estaban diseñadas y menos preparadas, y que aún persiste a pesar de que se diga que ya el problema está solucionado. Mientras las laderas mantengan la inestabilidad que hoy tienen y sigan siendo una amenaza para los viajeros, muchos conductores seguirán utilizando las estrechas y hoy acabadas vías de Pereira y Dosquebradas.

Y ni qué hablar de la cantidad de familias y de personas que tenían todo su patrimonio y todas sus ilusiones invertidas en las viviendas que quedaron inhabitables, para no hablar de los que perdieron a sus seres queridos en la tragedia. Ni las entidades nacionales para la atención de desastres, ni el Ministerio de Vivienda, ni la Presidencia de la República han hecho el acompañamiento a los damnificados que los pereiranos esperaban y que la región merece.

De no ser por la proverbial solidaridad de la gente de esta tierra, e inclusive de ciudades amigas como Manizales, y del esfuerzo del gobierno local, los cientos de personas que se quedaron sin nada, nadie sabe dónde estarían hoy, ni qué tuvieran puesto, ni qué estuvieran comiendo.

Esperamos señor Presidente que, con su visita, al menos ahora si los distintos ministerios y entidades nacionales miran hacia Pereira y Dosquebradas, y nos ayuden en un momento en el que muchos han perdido todo, otros lo pueden perder, el sector económico ha quedado resentido, las vías están vueltas nada, cientos de familias están sin techo y la dinámica económica ha recibido un golpe del que nos vamos a tardar en reponernos.

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