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domingo, marzo 3, 2024

El JN.1, merece atención

Esto con un agravante y es lo que parece ser una mala memoria de los colombianos. No están lejos los devastadores efectos que dejó el Covid-19, y pareciera que todo se ha olvidado.

Aunque en el país y el mundo han aparecido, desde que el esfuerzo médico y científico logró controlar la cepa madre del virus covid-19, decenas de variantes de la enfermedad, unas más fuertes que otras y con diferentes características, todos, autoridades sanitarias y expertos, coinciden en que la nueva variante JN.1 merece especial atención, especialmente por la alta velocidad de contagio que tiene.

Ya para el cierre del año el nivel de propagación del nuevo virus en el país era del 3.64 por cada 100,000 habitantes, producto de los 1.647 casos nuevos que se reportaron entre el 3 de diciembre y el 31 de ese mes, lo que comparado con el 1.68% que había un mes antes, da una idea del rápido incremento de los contagios.

En lo que tiene que ver con el Departamento las autoridades de salud han dicho que ya hay casos confirmados de personas que han adquirido el virus JN.1 y que si bien no han necesitado hospitalización como tampoco atención especializada en Unidades de Cuidados Intensivos, si están siendo monitoreadas por los grupos de atención dispuestos para  hacerle seguimiento en Risaralda a la enfermedad.

De todas maneras, los efectos de esta y de cualquiera de las variantes del virus dependen por supuesto de las condiciones de salud del afectado. Si la persona padece simultáneamente de enfermedades respiratorias o similares, el riesgo de tener que recibir atención especializada es mucho más alto, que si la persona no tiene complicaciones de este tipo.

Lo cierto es que en el país y en el Departamento está confirmada la presencia de la variante JN.1 y que aunque no parece tener la misma fuerza y peligrosidad de las variantes que pusieron en jaque la salud del mundo, no deja de ser una modalidad riesgosa especialmente por la facilidad y velocidad con que se propaga.

Esto con un agravante y es lo que parece ser una mala memoria de los colombianos. No están lejos los devastadores efectos que dejó el Covid-19, ni los días tan amargos que pasaron familias y comunidades enteras producto del contagio de muchos de sus miembros y la desaparición de no pocos de ellos que no resistieron los rigores de virus; y pareciera que todo aquello ya se ha olvidado.

La recomendación, pues, de la Organización Mundial de la Salud y de las autoridades nacionales y departamentales, es que nuevamente se tengan en cuenta todas las medidas preventivas que tuvieron vigencia durante la pandemia como son el lavado de manos permanente, el uso del tapabocas en los lugares de alta aglomeración de personas, las mayores precauciones en las fiestas y reuniones familiares que fueron el principal foco de contagio en el pasado y la vacunación; para evitar que la nueva variante no vaya amargar la vida de muchas familias.

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