Tolima concentra la mitad de los incendios forestales activos del país, mientras en Nariño las llamas avanzan sobre cultivos y amenazan viviendas. La sequía, las altas temperaturas y posibles acciones humanas mantienen en máxima alerta a las autoridades.
Colombia enfrenta una nueva emergencia ambiental mientras diferentes regiones todavía atienden las consecuencias del terremoto del pasado 10 de agosto. Los incendios forestales continúan avanzando en Tolima y Nariño, donde las llamas han destruido extensas áreas de vegetación, cultivos y medios de subsistencia de cientos de familias campesinas.
El balance actualizado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte a las 8:30 de la mañana de este martes 25 de agosto, establece que en Colombia permanecen 16 incendios forestales activos en cinco departamentos, además de tres que ya fueron controlados.
De esta manera, el reporte oficial más reciente precisa que no son 16 incendios activos únicamente en Tolima, sino en todo el territorio nacional. Ocho de ellos, es decir, la mitad, se encuentran en ese departamento.
Tolima supera las 27.000 hectáreas afectadas
La situación más compleja continúa concentrándose en Tolima. Según la UNGRD, los incendios permanecen activos en Suárez, San Luis, Armero, Coello, Guamo, Ambalema, Ataco y Coyaima.
La Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) estimó que alrededor de 27.000 hectáreas han sido consumidas por las llamas durante las últimas semanas, una extensión equivalente aproximadamente al 68 % del área urbana de Bogotá.
La emergencia no solamente representa una pérdida ambiental. Cultivos, pastos, cercas, infraestructura rural y fuentes de alimentación para animales también han resultado afectados.
Las primeras estimaciones del sector agropecuario calculan pérdidas cercanas a los $50.000 millones en Tolima. Solo en San Luis se habla de aproximadamente $20.000 millones en daños y unas 8.000 hectáreas quemadas. Además, más de 100.000 cabezas de ganado podrían afrontar problemas relacionados con la escasez de pastos y alimento.
Campesinos lo perdieron prácticamente todo
Detrás de las cifras aparecen decenas de familias que dependían de sus fincas para sobrevivir.
En la vereda Tomogó, por ejemplo, 14 de las 46 fincas registraron afectaciones en sus cosechas. Uno de los productores perdió cerca de 550 árboles de aguacate que había cuidado durante aproximadamente una década y que estaban comenzando su etapa productiva.
Otros habitantes han advertido que uno de sus problemas más urgentes es conseguir alimento para el ganado después de que grandes extensiones de pasto fueran consumidas por el fuego.
Las comunidades están solicitando ayudas como silo y heno para animales, tanques para almacenar agua, mangueras para sistemas de riego, semillas y plantas que permitan iniciar nuevamente los cultivos.
Ante el impacto económico, el Ministerio de Agricultura puso en marcha el plan “Compromiso Tolima”, una estrategia destinada a coordinar ayudas para campesinos y productores afectados por los incendios.
Nariño también enfrenta una situación crítica
La emergencia se extiende hacia el sur del país.
El reporte de la UNGRD señala cuatro incendios activos en Nariño, localizados en La Florida, Linares, Ancuya y El Tambo. Con esta cifra, el departamento ocupa el segundo lugar en número de conflagraciones activas después de Tolima.
Uno de los puntos que más preocupa es Ancuya, donde los organismos de socorro combaten diferentes focos que avanzan entre cultivos y sectores cercanos a viviendas.
Bomberos de varios municipios, Defensa Civil y autoridades departamentales han movilizado personal, vehículos cisterna y motobombas para contener las llamas.
Los reportes conocidos indican afectaciones especialmente graves sobre los cultivos de caña de azúcar y la producción panelera. En Ancuya, dos trapiches resultaron destruidos, afectando la fuente de ingresos de decenas de familias. También se han registrado personas lesionadas y afectaciones entre integrantes de los organismos de emergencia por inhalación de humo.
La Gobernación de Nariño indicó que los incendios recientes ya han dejado más de 1.200 hectáreas afectadas en el departamento y pidió a los ciudadanos evitar cualquier tipo de quema que pueda generar una nueva emergencia.
Investigan si algunos incendios fueron provocados
En Tolima también crecen las investigaciones sobre el origen de varios focos.
Autoridades de San Luis han recibido denuncias de habitantes que aseguran haber observado personas iniciando incendios de manera deliberada. Incluso han circulado videos en los que presuntamente aparecen motociclistas prendiendo fuego en sectores rurales.
La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, también ha señalado que existen elementos que hacen pensar que algunas conflagraciones pudieron ser provocadas intencionalmente, hipótesis que deberá ser esclarecida por las autoridades.
El Gobierno ha planteado incluso la posibilidad de que organizaciones criminales utilicen los incendios para distraer la acción de la Fuerza Pública en zonas donde existen actividades ilícitas. Por ahora, se trata de una línea de investigación y no significa que todos los incendios registrados en el departamento tengan origen criminal.
Expertos han advertido que la dimensión de la emergencia también está relacionada con factores ambientales, entre ellos la transformación de ecosistemas, vegetación extremadamente seca, altas temperaturas y déficit de lluvias.
El Niño aumenta el riesgo
Las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño están aumentando la preocupación de las autoridades.
La Procuraduría advirtió este martes que las administraciones municipales del Tolima deben reforzar sus capacidades presupuestales, logísticas y operativas, después de que durante las últimas dos semanas se registraran más de 39 incendios forestales en el departamento.
El Ministerio Público alertó que las condiciones relacionadas con El Niño podrían fortalecerse durante los próximos meses, incrementando el peligro de nuevas emergencias.
El Ideam mantiene actualmente 226 municipios colombianos bajo algún nivel de alerta por incendios forestales. De ellos, 51 están en alerta roja. Tolima concentra 25 municipios en ese nivel y Nariño otros 11.
Operaciones por aire y tierra
Bomberos, Defensa Civil, Policía, Ejército, Fuerza Aeroespacial, autoridades departamentales y la UNGRD continúan desplegados en los sectores más afectados.
En Tolima, aeronaves contratadas por el Ejército y equipos de la Fuerza Aeroespacial realizan descargas de agua sobre zonas de difícil acceso. Solo en Coello, el reporte de este martes daba cuenta de tres aeronaves contratadas por el Ejército y una de la Fuerza Aeroespacial Colombiana trabajando para contener el fuego.
El panorama sigue siendo especialmente delicado porque las llamas no solamente están consumiendo bosques. La emergencia comienza a convertirse también en una crisis económica y social para comunidades rurales que han perdido cultivos, animales, pastos y, en algunos casos, prácticamente toda su fuente de ingresos.
Mientras continúan las labores de extinción, las autoridades mantienen el llamado a evitar quemas, reportar inmediatamente cualquier columna de humo y extremar las precauciones ante unas condiciones climáticas que podrían favorecer la aparición y rápida propagación de nuevos incendios.


