Tras las elecciones del 8 de marzo, dentro del Centro Democrático comenzó a tomar fuerza una propuesta orientada a facilitar el regreso de Álvaro Uribe Vélez al Congreso. La iniciativa fue planteada por el representante Andrés Guerra, quien sugirió que uno de los 17 senadores electos por la colectividad renuncie a su curul para permitir que el exmandatario llegue al Senado desde el próximo 20 de julio.
La fórmula que plantea Guerra supone una cadena de renuncias dentro de la lista cerrada del partido. Uribe quedó ubicado en el puesto 25, por lo que, además de la salida de un senador electo, también tendrían que desistir quienes aparecen entre las posiciones 18 y 24 para que su nombre ascienda hasta entrar al grupo con derecho a ocupar escaño.
Para el dirigente uribista, la permanencia del expresidente en la primera línea política es clave para el futuro de la colectividad. En sus declaraciones, insistió en que el partido no debería prescindir de la figura de Uribe, ya sea en condición de gobierno o desde la oposición, y defendió la idea de que continúe activo en el escenario legislativo.
Sin embargo, la propuesta enfrenta obstáculos tanto políticos como prácticos. La ubicación de Uribe en el lugar 25 de la lista obedeció, según su entorno, a una estrategia orientada a promover nuevos liderazgos dentro del partido. A eso se suma que los senadores elegidos no tienen obligación alguna de ceder su escaño, de modo que cualquier movimiento en esa dirección dependería exclusivamente de decisiones voluntarias.
Pese a ello, Guerra sostuvo que será necesario adelantar una tarea interna de persuasión para convencer a algunos de los elegidos de dar un paso al costado. Según afirmó, el crecimiento electoral del Centro Democrático refuerza la idea de que la presencia de Uribe sigue siendo el principal motor político de la colectividad.
En los comicios legislativos, el partido obtuvo 17 curules en el Senado, cuatro más que en el periodo anterior, consolidando así una recuperación que varios dirigentes han atribuido al liderazgo del exjefe de Estado. Aun así, hasta el momento ninguno de los congresistas electos ha manifestado públicamente su intención de renunciar para abrirle paso.
Dentro de ese mismo contexto, Guerra también se refirió al momento político de Paloma Valencia, a quien proyectó como una figura de alto vuelo tras su desempeño electoral. Según su lectura, la senadora está llamada a desempeñar un papel central en una eventual coalición de centroderecha con aspiraciones presidenciales.
La discusión sobre el eventual retorno de Uribe ocurre al tiempo que otros voceros del partido destacan el repunte de la organización. El senador electo Andrés Forero, por ejemplo, aseguró que los resultados del 8 de marzo desmienten cualquier idea de desgaste definitivo del exmandatario y muestran, por el contrario, una recuperación significativa del Centro Democrático.
Forero subrayó avances en la Cámara de Representantes, entre ellos la curul del exterior y el crecimiento del partido en Bogotá, donde pasó de dos a seis escaños. También destacó la votación de Daniel Briceño, a quien señaló como uno de los nuevos liderazgos impulsados en esta etapa de reorganización.
En su análisis, el hecho de que Uribe aceptara ir en el puesto 25 de la lista fue una decisión deliberada para abrirle espacio a otros nombres y fortalecer la renovación interna. Aun así, consideró que el expresidente sigue teniendo un peso decisivo dentro del partido y del debate político nacional.
Forero también calificó como atractiva la posibilidad de que Juan Daniel Oviedo acompañe a Paloma Valencia en una eventual fórmula vicepresidencial. A su juicio, el exdirector del Dane podría aportar un caudal electoral importante y ayudar a ampliar las opciones de la centroderecha de cara a una segunda vuelta.
Además, expresó su expectativa de que Valencia logre acercamientos con Abelardo de la Espriella para sumar respaldos desde el comienzo de la campaña presidencial. En paralelo, celebró la llegada al Senado de nuevos integrantes del Movimiento de Salvación Nacional y confió en que el Centro Democrático pueda construir alianzas con sectores afines en el próximo Congreso.
Por ahora, la posibilidad de que Uribe regrese al Senado sigue abierta, pero su concreción dependerá de que prosperen negociaciones internas y de que alguno de los elegidos esté dispuesto a ceder su lugar en la bancada.


