Análisis Óscar Osorio Ospina.
Mientras los dos partidos tradicionales quedaron muy maltrechos y golpeados políticamente, otras fuerzas se apoderaron del escenario político y comienzan a mover sus cartas de cara a las elecciones territoriales del 2027.
Los resultados de las elecciones para Congreso de la República del pasado domingo significaron la recomposición del mapa político de Risaralda en donde la supremacía que por años estuvo en mano de liberales y conservadores, tiene ahora nuevos dueños.
Al tiempo que se comenzó a marcar el ocaso de los dos partidos tradicionales, se evidenció la irrupción de las fuerzas de la izquierda y el reverdecer de laureles del Partido de la U y del Centro Democrático, que avanzaron por el camino de la recuperación de sus posiciones mayoritarias.
Tal vez la situación más dramática corrió por cuenta del Partido Conservador que dos períodos atrás ostentaba una curul en el Senado, en cabeza de Juan Samy Merheg, y otra en Cámara por cuenta de Juan Carlos Rivera. En las elecciones del 2022, Merheg logró salvar su escaño gracias a los votos de otros territorios, mientras que Rivera fracasó en su intento reeleccionista.
En esta ocasión, Merheg decidió no volver a aspirar y presentó como su carta al Senado a Nadia Blel quien logró obtener la más alta votación de su partido y de todas las listas inscritas para esa corporación: 178.907. Pero la plancha del conservatismo para la Cámara fue un completo fracaso: quedó en el 7º lugar entre 10 listas, con apenas 16.892 votos, siendo superado incluso por el movimiento de Salvación Nacional.
Aquí la mayor votación fue para el excongresista Rivera con apenas 9.047 votos, lo que en la práctica significa la desaparición de esa colectividad, que sufrió la desbandada de figuras tan notorias como el ex gobernador Víctor Manuel Tamayo y el movimiento Sentimiento de Todos, la ex diputada Claudia Juliana Enciso, el ex alcalde Jorge Diego Ramos y el ex concejal Steven Cárdenas. Como en la canción de las acacias: ya no vive nadie en la casa azul.
A propósito de Tamayo y Sentimiento de Todos, hicieron moñona en las elecciones del domingo pasado al apuntarse a tres apuestas que resultaron ganadoras: Paloma Valencia en la consulta presidencial, María Irma Noreña en el Senado de la República y Franyela Bermúdez en la Cámara de Representantes, lo cual les significó una buena representación en el escenario político, tanto presente como futuro.
¿Y los votos rojos en el nuevo mapa político?
Otro que sufrió un notorio revés fue el liberalismo que en las elecciones del 2022 había alcanzado una curul en el Senado con una de las más altas votaciones, en cabeza de Juan Pablo Gallo, y dos en la Cámara con Diego Patiño y Gustavo Aníbal Hoyos.
El liberalismo bajó de 82.771 a 62.019 votos, Gallo decidió no volver a lanzarse al Congreso, Patiño no logró ingresar al Senado y Hoyos perdió su puesto en la Cámara. El otro escaño, el que tenía Patiño, quedó en poder de José Freddy Arias.
Mirados los resultados obtenidos por Diego Patiño para Senado, quedan en el aire preguntas sin resolver. Su caudal total fue de 63.693 votos, de los cuales en Risaralda alcanzó 37.229, cifra muy inferior a la obtenida por los candidatos liberales a la Cámara: 62.019. ¿A dónde fueron a parar los restantes 24.790? Es claro que éstos fueron cazados por candidatos de otros territorios, tanto liberales como de otros partidos. Entre los rojos, los de mayores cosechas fueron Leonardo Gallego (auspiciado por Aníbal Hoyos) con 5.418 votos, Gerson Vargas con 2.143, María Eugenia Lopera con 1.710 y María Paz Gaviria con 1.017.
Los otros 26.464 votos del Senado de Patiño fueron logrados por fuera de nuestras fronteras, entre ellos 4.650 en Caldas, 3.477 en Quindío, 3.223 en Chocó, 2.739 en el Valle del Cauca y 1.845 en Tolima.
Un verde agridulce
El Partido Alianza Verde, que tenía dos de las cuatro curules en la Cámara de Representantes, no solo apenas alcanzó a pasar el umbral pero con sus 52.581 votos no alcanzó a participar en la fiesta de reparto de los escaños.
Sin embargo, la gran sorpresa fue el liderazgo que logró consolidar el ex concejal y ex alcalde de Santa Rosa de Cabal, José Rodrigo Toro Montes con 26.650 votos. Esta cantidad lo ubicó como el tercero más votado en Risaralda después de Franyela Bermúdez (27.407) y de José Durguez Espinosa (26.760). El mayor caudal electoral de Toro estuvo en su pueblo natal con 9.738, seguido por Pereira con 7.960, Dosquebradas 3.775, Mistrató 1.207 y Pueblo Rico 1.528. En estos dos últimos municipios, la Alianza Verde se apuntó como la lista ganadora en las votaciones para Cámara.
Lo que se viene
Ahora con el liderazgo del Partido de la U, que tiene a María Irma en el Senado con la 7ª más alta votación de su colectividad, y a Franyela en la Cámara de Representantes, seguramente se van a comenzar a planificar las estrategias políticas para mantener la Alcaldía de Pereira, hoy ocupada por Mauricio Salazar Peláez, y apuntarle -posiblemente en alianza con otros partidos- a la Gobernación de Risaralda.
El abanico para la Alcaldía, al interior del Partido de la U, ya es bastante frondoso. A ese cargo aspiran el ex diputado Juan Carlos Valencia, el ex secretario de Desarrollo Económico, Cristian Toro, el ex concejal Joan Manuel Ríos y, muy seguramente, alguien del corazón de la casa Noreña-Salazar que bien podría ser la actual secretaria Privada de la Alcaldía y Gestora Social, Sachia Marcela Motta.
También ya postuló su nombre el ex alcalde y actual senador liberal, Juan Pablo Gallo. Y a ese cargo es posible que vuelva a jugar el ex concejal y ex candidato a la Alcaldía, Steven Cárdenas, que por cierto ha sido muy cercano al ex diputado y ahora flamante Representante a la Cámara del Centro Democrático, José Durguez Espinosa, quien resultó ganador aún en contravía de muchos que se proclaman como los oráculos del uribismo en Risaralda.
Hay que agregar a esta lista de posibles candidatos a la Alcaldía de Pereira el nombre de la actual congresista verde, Carolina Giraldo.
¿Y la Gobernación?
También desde ahora comienza a moverse el tablero para la Gobernación de Risaralda, aunque todavía faltan cerca de 19 meses para esos comicios.
Uno de los primeros que dijo “aquí estoy” es el ex alcalde de Santa Rosa, José Rodrigo Toro, alentado por la buena votación que obtuvo para la Cámara. Pero también están en lista el exgobernador Víctor Manuel Tamayo que iría por su tercer período, y el actual secretario de Desarrollo Agropecuario, Juan Carlos Toro.
Y no descarten un candidato proveniente de las filas del Pacto Histórico que con 73.998 votos para la Cámara se convirtió en la mayor fuerza política en Risaralda.


