En un fallo que hace justicia por el asesinato del padre Darío Valencia Uribe, el Julián Eduardo Cifuentes Gómez fue sentenciado en la tarde de hoy a la pena de 333 meses y 9 días de prisión por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Conocimiento de Pereira.
Aunque la pena es extremadamente alta, le otorgaron una rebaja del 40% por su aceptación de cargos, en la pasada audiencia de imputación donde Cifuentes reconoció su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado y tráfico, fabricación o porte de armas de fuego o municiones.
El condenado deberá cumplir su pena en el centro penitenciario que designe el INPEC. Actualmente, se encuentra recluido en la Cárcel Modelo de Bogotá. Esta sentencia es un paso más para dar cierre a uno de los casos más dolorosos para la comunidad local por el asesinato de un líder religioso muy respetado
El crimen
Recordemos que el padre Darío Valencia Uribe desapareció el 25 de abril de 2024, luego de salir de la parroquia María Auxiliadora. Su desaparición encendió las alarmas entre feligreses y amigos, hasta que el 20 de septiembre de ese mismo año, las autoridades hallaron sus restos en la vereda Patio Bonito, de Belalcázar (Caldas).
Las investigaciones de la Fiscalía 4 Especializada de Pereira determinaron que el sacerdote fue asesinado por Julián Eduardo Cifuentes Gómez, un hombre cercano a él.
Según las pruebas, Cifuentes transportó el cuerpo en una camioneta Nissan Frontier gris, de placas GKL 427, saliendo de la iglesia hacia la vía La Virginia–Viterbo. Se detuvo en el sector de Acapulco a tanquear, tomó una ruta alterna para evitar el peaje y, al llegar a una zona rural, arrojó el cuerpo a un abismo de 40 metros. Después del crimen, lavó la camioneta en un lavadero de Viterbo, retiró una silla manchada de sangre y dejó el vehículo en un parqueadero, pagando un mes por adelantado como si nada hubiera ocurrido.

La confesión en Francia
Inicialmente, Cifuentes guardó silencio ante la comisión de la Fiscalía, entre ellos el fiscal que lleva el caso. Pero el 14 de septiembre de 2024, ante el Tribunal de Créteil, en París, confesó haber asesinado al padre Darío durante un interrogatorio de más de siete horas.


