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domingo, mayo 26, 2024

Comunidades de Bojayá conmemoran 22 años de la masacre con un acto de esperanza y música

En un emotivo acto de conmemoración, las comunidades afrodescendientes e indígenas de Bojayá, en el departamento colombiano del Chocó, recordaron a los familiares y amigos fallecidos en la masacre ocurrida hace 22 años. Este acto, que tuvo lugar el pasado jueves, emergió como un rayo de esperanza a través del arte y la música, iluminando las heridas aún abiertas que dejó aquel trágico evento.

La masacre de Bojayá, perpetrada el 2 de mayo de 2002 por guerrilleros de las FARC, sigue siendo una cicatriz dolorosa en la memoria colectiva de la región. Un cilindro bomba lanzado contra la iglesia del pueblo, donde se habían refugiado los habitantes durante un combate con paramilitares, dejó más de un centenar de vidas perdidas y heridas profundas en la comunidad.

En el marco de esta conmemoración, representantes de los Ministerios de las Culturas y de Educación se unieron a las comunidades para un acto de «reparación, reconciliación y no repetición». La peregrinación con el Cristo mutilado, única imagen de la iglesia que sobrevivió a la bomba, sirvió como símbolo de resistencia y solidaridad para los sobrevivientes.

Las mujeres Cantadoras de Pogue dedicaron sus canciones a la paz, sosteniendo palomas blancas de papel en sus manos como símbolo de esperanza. «Las víctimas de Bojayá no paramos de cantar, para mitigar el dolor y que nos dejen en paz», expresaron con valentía.

El acto conmemorativo precedió al lanzamiento del programa ‘Sonidos para la construcción de paz’, creado por los Ministerios de las Culturas y de Educación. Este programa busca fomentar la creatividad y habilidades artísticas de los jóvenes, promoviendo una cultura de paz a través de la música. En Bojayá, se implementará en tres instituciones educativas como parte de un esfuerzo integral para reconstruir el tejido social.

A pesar del enfoque en la conmemoración y la formación musical, los habitantes de Bojayá también aprovecharon la oportunidad para hacer peticiones de mejora de servicios básicos, como la electricidad y la interconexión con el resto del país.

El antiguo Bojayá, donde ocurrieron los actos conmemorativos, es ahora un lugar abandonado habitado por menos de quince personas. Sin embargo, los sobrevivientes y sus familiares tienen la esperanza de convertirlo en un lugar de memoria y paz para Colombia. «Las ruinas hablan muy bien de lo que ha sido la brutalidad del conflicto en Colombia», expresó José de la Cruz Valencia, líder comunitario. Buscan convertir este lugar, testigo de tanto dolor, en un símbolo de esperanza y reconciliación para todo el país.

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