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domingo, mayo 19, 2024

Apagón: un fantasma que está vivo en Colombia

Las fuertes lluvias que se han presentado en los últimos días y que marcan el
período de transición entre el Fenómeno de El Niño y el de La Niña, parecen haber
alejado por ahora la posibilidad de un racionamiento en el suministro de energía
eléctrica en el país.

Pero lo único cierto es que ese fantasma está vivo y se podría presentar en un
término de dos o tres años si desde ahora no se toman las previsiones necesarias,
relacionadas con la capacidad de generación y de transmisión eléctrica.
La advertencia en tal sentido fue hecha por el geólogo Santiago Villegas Yepes,
actual el gerente de la Central Hidroeléctrica de Caldas, CHEC, empresa
perteneciente al Grupo EPM de Medellín.

A pesar de la intensa oleada de calor que se presentó en Colombia desde finales del
año pasado, en la zona de influencia de la CHEC no se presentaron cortes en la
generación y suministro de energía eléctrica, a diferencia de lo que ocurrió en el
período 1991-1992 cuando se presentó un fuerte apagón que llevó, incluso, a
adelantar 60 minutos la hora oficial.

“La diferencia entre el fenómeno de El Niño de 1991-1992, cuando el país fue
sometido por varios meses a un severo racionamiento y obligó a adelantar una hora
el reloj oficial es que en esa época no teníamos centrales térmicas, solo el parque de
generación hidroeléctrica, y al disminuir los aportes hídricos las centrales no fueron
capaces de satisfacer la demanda y por eso caímos al peor de los escenarios que es el
de racionamiento. En esta ocasión, con un Niño muy intenso, el parque térmico
estuvo a punto para cumplir sus funciones para entrar a satisfacer la demanda y no
fue necesario apagar el país”, explicó Villegas Yepes.

En cuanto al plano nacional, con una demanda agregada de unos 220 a 230
gigavatios/hora por día, las plantas térmicas están entregando hasta 115 gigavatios,
es decir están cumpliendo y atendiendo el 50% de la demanda.

En el caso de la CHEC, la central térmica con que cuenta en la actualidad la empresa
está en plena operación desde Semana Santa y entregando 30 megavatios, es decir,
720 megavatios/hora por día. “Esto nos permite, junto con las centrales a filo de
agua, disminuir la presión sobre el nivel de embalse”, anotó Villegas.

Generación local

La CHEC atiende actualmente 556.000 clientes en 40 municipios, entre ellos 27 de
Caldas y 13 de Risaralda (a excepción de Pereira), así como varias veredas de
municipios limítrofes, entre ellos Sonsón en Antioquia, Fresno y Herveo en Tolima
y Tadó en Chocó.

En cuanto a su capacidad de generación de energía, la térmica solo opera en
condiciones críticas y con una capacidad promedio de 50 megavatios, es decir 1.2
gigavatios hora/día. En cuanto a la hidráulica, la capacidad instalada de CHEC es de
200 megavatios que está representada en la Central San Francisco de 135
megavatios, la Central Esmeralda de 30 megavatios, la Central Ínsula de 20
megavatios y cuatro pequeñas centrales hidroeléctricas.

“Y en este momento nosotros estamos emprendiendo la construcción de dos
pequeñas granjas solares, cada una aproximadamente de cinco megavatios, una en
Palestina y otra en La Dorada. Después de 55 años CHEC está emprendiendo la
construcción de un proyecto de generación de energía con el aprovechamiento de
fuentes de energía renovable no convencional”, señaló el gerente de la empresa.
Agregó Villegas que los embalses de las plantas de la CHEC no son comparables
con los del sistema eléctrico nacional, puesto que no son de regulación de caudales
como los embalses convencionales Porce II y III, Quimbo, Sogamoso, Guavio,
Chivor o Guatapé. Se trata de centrales a filo de agua para generar energía en las
centrales Ínsula, La Esmeralda y San Francisco con el caudal disponible en los ríos
Chinchiná, Campo Alegre y San Francisco, los que hoy tienen aportes en promedio
del 75 y hasta el 80% y se espera que cuando se consolide el período de lluvias en
dos meses estén en sus niveles normales.

“Por ello se puede señalar que en nuestro caso no hubo ni hay posibilidad de
racionamiento y que el nivel de lluvias ha relajado o aliviado el estrés del nivel de
embalse agregado”, indicó.

Oscuro panorama

Pero para Villegas Yepes en un horizonte de dos a tres años, el país podría verse
abocado a un panorama muy oscuro en materia de energía eléctrica.
“Todo el sector le está advirtiendo al gobierno nacional que si no se resuelven los
problemas estructurales que hay con la expansión de la generación, para los años

2026 o 2027 podemos repetir un escenario de crisis que conduzca u obliga a hacer
racionamiento, puesto que hoy no se está construyendo ninguna central
hidroeléctrica grande, las plantas eólicas de la Guajira no han entrado en
funcionamiento y solo se están construyendo algunos desarrollos que enfrentan
inconvenientes por trámites ambientales o movilizaciones sociales.

Y a ello se suma el hecho que los mismos problemas que existen en cuanto a la
generación se presentan con los proyectos de transmisión. “Por ejemplo en la línea
Sogamoso-Centro tenemos un retraso de siete u ocho años, también por problemas
de servidumbres, ambientales, sociales y una cantidad de líos que el país debería ser
mucho más creativo e innovador para desarrollar instrumentos que nos permitan
avanzar en escenarios de concertación y construcción de colectiva de acuerdos”.
Adicionalmente es previsible el aumento de la demanda por el crecimiento de la
población y el proceso de reindustrialización, y tampoco se está trabajando en
estrategias de eficiencia energética donde hay una oportunidad grande de hacer
mejor uso de la energía.

Tras señalar que se requiere una mirada muy integral que permita implantar medidas
para llegar a escenarios desarrollo, Santiago Villegas aseguró: “Lo que estamos
viviendo hoy es el producto de decisiones que se tomaron o se dejaron de tomar
hace cinco o seis años. En el sector eléctrico las medidas de choque o de corto plazo
son apenas pañitos de agua tibia, aquí las soluciones estructurales se deben pensar y
concebir para el mediano plazo, cinco o seis años”.

Y remató con la siguiente precisión: “Por eso estamos instando a que hagamos el
diseño de soluciones, por ejemplo, para la Guajira que es uno de los cinco mejores
sitios continentales a nivel mundial en potencial eólico, eso lo sabemos hace muchos
años”.

Así que, si bien las lluvias del presente han alejado la posibilidad de un
racionamiento a muy corto plazo, en dos o tres años el panorama pinta bien oscuro
por cuanto en el sector eléctrico no se han tomado las decisiones a mediano y largo
plazo necesarias para garantizar el normal suministro de energía en Colombia.

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