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domingo, julio 14, 2024

Historias de padres extraordinarios

En esta fecha, destacamos dos conmovedoras historias que revelan la importancia de la paternidad en la formación y superación personal. Conozcamos a Luis Alberto Uribe, padre de dos deportistas de alto rendimiento, y a Luis González, un joven papá que ha forjado una relación excepcional con su hija tras superar momentos difíciles.

El Día del Padre es una ocasión especial para rendir homenaje a aquellos hombres que, con su amor y dedicación, han marcado la vida de sus hijos de manera significativa. Este informe presenta dos relatos que ilustran la grandeza de la paternidad desde distintas perspectivas. La primera historia destaca el papel de un padre en la formación de dos atletas de élite, mientras que la segunda narra la inspiradora relación de un joven papá con su hija, superando adversidades para construir un vínculo inquebrantable.

Disciplina y éxito: Papá de los deportistas

En la primera historia, conocemos a Luis Alberto Uribe, padre de dos deportistas de alto rendimiento: Viviana y Felipe Uribe. Luis Alberto es un hombre de principios sólidos y gran disciplina, que inculcó en sus hijos desde temprana edad la importancia del esfuerzo y la constancia.

Llegó a Pereira hace 30 años, escapando de la violencia en su tierra natal, Urabá, y encontró un nuevo comienzo trabajando en las piscinas gracias al señor Luis García Quiroga. Con el apoyo de su esposa, estableció un hogar estable para su familia, inculcando valores de disciplina y esfuerzo desde temprana edad. Ahí, en las piscinas, donde su jefe le construyó un apartamento para que viviera con su esposa, su hija Viviana, y Felipe, quien tenía 2 meses de gestación.

Viviana mostró una afinidad natural por el agua y comenzó su carrera en clavados a los cinco años, logrando su primera medalla a los seis. Felipe, aunque inicialmente reacio al agua, siguió el ejemplo de su hermana y encontró su camino en los clavados gracias al apoyo constante de su padre, quien le brindó las herramientas necesarias para superar sus miedos y desarrollar su talento.

La dedicación de Luis se refleja en su rutina diaria, combinando su trabajo con el compromiso de asegurar que sus hijos estuvieran presentes y puntuales en sus entrenamientos. Su presencia constante y la organización de las actividades deportivas de Viviana y Felipe demuestran su firmeza y amor paternal, convirtiéndolo en un pilar fundamental en el éxito y desarrollo personal de sus hijos.

“Uno, por muy verraco que quiera ser, no perdona el dolor de un hijo,” dice al preguntar por la satisfacción que siente al ver que ha cumplido una parte de su labor como padre. “No hay palabras para describir la satisfacción y el orgullo de saber que cumplí con ellos, que los llevé hasta donde quería llevarlos, y ya están creciendo.” Pero su papel como padre no terminará aquí.

Resiliencia y amor: el joven papá y su hija

La segunda historia nos lleva a la vida de Luis Gonzalo Casa Pérez un joven padre que enfrentó una tragedia personal al quedarse solo con su hija de 5 años, tras la pérdida de su esposa. Luis, tuvo que asumir el rol de padre y madre, enfrentándose a la dura realidad de criar a su hija sin la presencia de su compañera de vida.

Llegaron a Pereira desde Bogotá hace ocho años con la esperanza de un cambio de estilo de vida. Un mes después de llegar a la ciudad su esposa venía con problemas estomacales y, ella insistía en dejar listas las compras para el hogar que acababan de construir. Durante un mes, realizaron múltiples exámenes, pero los médicos no lograban identificar con certeza el problema, aunque algunos sospechaban que podría ser cáncer.

Luis Casas, disfruta de su hija cada momento, dice que el lazo que han formado hace que esta familias sea especial.

En la última semana, la salud de su esposa se deterioró gravemente. Le realizaron una cirugía para tratar de extirpar las áreas afectadas, pero los médicos encontraron indicios de cáncer en varias partes de su cuerpo y no podían asegurar haber eliminado el foco principal de la enfermedad. 

El día que falleció ella me dijo que no me demorará, que fuera a casa y volviera rápido comió algo y me preguntó si había ido un oncólogo a hablar con ella. “Recuerda que tenemos una hija, ella me dice ‘¿cuál hija?’ y empecé a entender que Dios estaba bloqueando esa parte para que no le costaba trabajo irse” dijo Luis. 

“Pararme en el hospital y pensar que le voy a decir ahora a la niña, como se lo voy a decir…muchas gente piensa en el dolor de quedar viudo, pero lo más es ver sufrir a tu hija y cargar con ese dolor, se despertara llorando, salía del colegio y me decía ‘ahora podemos hablar con Dios para que me dejar a mi mamá’. A los 5 años ella no lograba entender, le expliqué que había fallecido y que ahora seríamos solo nosotros dos. Y así fue.”

Vio muchos videos para aprender a hacer peinados, para que cuando fuera a las fiestas, la niña estuviera intacta como si su madre la hubiera preparado. “Cuando necesitaba entrar a un baño en un centro comercial o restaurante, la llevaba al de los hombres y le tapaba los ojos. A veces, el personal de seguridad me preguntaba, y llevaba conmigo el registro civil para probar que era su hija. “Me decían que era preferible que la niña viniera con la mamá”…

 

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