20.4 C
Pereira
sábado, febrero 24, 2024

Tres veces G

Se le ven trazas de la literatura clásica latina, pero la originalidad es la
connotación principal de la obra de este hombre.

Pedro Felipe Hoyos Körbel

 


Los pueblos nuevos como Manizales al principio no tienen literatura propia y
quedan reflejados en las obras de escritores ajenos, pero que con igual interés y
dedicación miraron y vertieron en palabras lo que opinaban del lugar que los
acogió por un rato o una vida entera.

Otra gran figura de la literatura colombiana que estuvo en la recién fundada
Manizales fue el poeta, el mas antioqueño de todos, Gregorio Gutiérrez González.
No dejó obra literaria escrita en los contornos manizalitas propiamente, ya que su
misión fue política: Había dado el grupo de Pedro Justo Berrio en 1864 una
especie de golpe de estado, derrocando Pascual Bravo el presidente del estado, el
cual no salió vivo de la batalla de Cascajo.

En todos los rincones de Antioquia Berrio contó con copartidarios que de igual
forma expulsaron a los mandatarios locales. El poeta Gregorio Gutiérrez era uno
de esos hombres de confianza que estuvo en la toma del poder en Manizales
donde el general Jose María Gutiérrez alias “Botellas“ respaldó con las armas este
esfuerzo por deshacerse de un gobernante puesto a la cabeza del Estado de
Antioquia por el general Tomás Cipriano de Mosquera después de elaborar la
Constitución de Rionegro en 1863 que le cambio el nombre al país nombrándolo
“Estados Unidos de Colombia“ y trasfiriendo cuantas atribuciones administrativas
había a las regiones que las unía solo un delgado lazo federal.

La firma

En el Archivo Histórico de Manizales se ven papeles de ese año que ostentan las
tres G de las iniciales de los nombres de este antioqueño finamente trazadas al
final del documento. Su estancia duró alrededor de 4 mese y regresó a Sonsón,
que si bien no era la cabecera del Cantón de Córdova que englobaba todo el sur
de Antioquia, fue Sonsón una de las matrices, tal vez la mas fecunda, que aportó
el capital humano para poblar esta región.

Gutiérrez González, con su gran bigote y sus ojos bien engastados en su cráneo,
logró con su „Memoria sobre el cultivo del maíz“ de 1867 un poema que capta el
momento básico de esa gran migración que recibió en 1951, de pluma del
geógrafo norteamericano James Parsons, el nombre de “Colonización
Antioqueña“.

Describe el poeta uno de los primeros pasos de la colonización que es la siembra
del maíz del cual dependía la supervivencia de los núcleos humanos que se
estaban haciendo presentes en las faldas de la vertiente occidental de la Cordillera
Central.

Es el maíz indígena el que Gutiérrez ensalza y no el oro, motivo original del interés
de los antioqueños en las tierras al sur de su estado soberano. Es el maíz
originario que atrae la mirada del poeta y no el foráneo café que también se
estaba sembrando por los colonos como lo atestigua Codazzi en su informe sobre
la Provincia de Rionegro.

Los cuadros que traza este hombre de la siembra y cosecha del maíz, la
imaginación los recrea preferiblemente con las fotografías en blanco y negro de
Nereo López, que con las acuarelas de la Comisión de Codazzi, cuyas líneas se
pierden en el olvido deshaciéndose primero el color.

La tierra recién desmotada cubierta por la ramazón y las hojas que el verano secó
y que entonces la candela reducirá a una nutritiva ceniza, en los versos de este
hombre que asumió la vocería de toda una region en formación, se siente crepitar
bajo el pie del patiancho quien con agilidad, machete en mano, se mueve en esa
maraña evitando las alimañas.

La foto

La foto de los dos montañeros de Nereo, tomada en 1961 en una esquina de la
Plaza Bolívar de Manizales, son los personajes que Gutiérrez describe en su oda
maicera, y no hay duda de ser ellos los mismos hombres abnegados, fuertes y
austeros como el bahareque con que edificaban sus viviendas una vez decididos a
quedarse en las nuevas tierras. De vestimenta limpia y sencilla, sus ojos parecen
traslucir una extrañeza parecida a la mirada de los indígenas en época de la
conquista cuando se asomaban a las recién fundadas y futuras capitales a
conocer de cerca aquellos hombres que les estaban destruyendo su mundo, pero
en ese momento se comportaban con afabilidad llevando al paroxismo el
desencuentro entre esos dos mundos.

Un estoico asombro y una resiliencia hacen inmortal esa disposición ante la vida
que mucho tiene de fatalismo y mucho alberga de determinismo.
Era Gutiérrez sobrino del famoso Elías González, hombre que cayó muerto por el
disparo rastrero de un colono que quería vengar los atropellos de González que lo
estaba desalojándolo de un pedazo de tierra que el muerto reclamaba como suyo;
era también primo hermano de Juan de Dios Aranzazu y del general Cosme
Marulanda, fuera de haber sido bisnieto del Alférez Real Villegas y Córdova.

Romántico

A Gutiérrez se le notan algunas influencias románticas en su poesía adquiridas por
medio de esporádicas lecturas y se le ven trazas de la literatura clásica latina, pero
la originalidad es la connotación principal de la obra de este hombre.
Decía Gutiérrez quien murió a los 42 años de edad, que él escribía en antioqueño,
resaltando, como común denominador, un vigoroso regionalismo.

Se nutre la poesía de Gutiérrez González de la vida de una sociedad que se
debate entre urbana y rural, que la crítica ramplonamente clasifica como
costumbrista, desconociendo lo que, precisamente, este hombre reclamaba: lo
particular.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

Para estar informado

- Advertisement -
- Publicidad -
- publicidad -