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viernes, abril 12, 2024

¿Qué es Responsabilidad Social Empresarial?

Fragmento de mi libro “De la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria a la Sostenibilidad”, recién publicado en Amazon.

 

Jorge Emilio Sierra Montoya

Como lo dice su nombre, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) alude a la responsabilidad de la empresa con la sociedad y, de manera particular, con los grupos sociales, especialmente aquellos en los que tiene más interés: empleados, consumidores o clientes, proveedores, acreedores, otras empresas, el gobierno, la comunidad…, que por ello son llamados Grupos de Interés o Stakeholders, expresión acogida hoy en todo el mundo.

De hecho, la Responsabilidad Social (RS) no es sólo de las empresas sino de las diversas organizaciones sociales, incluyendo las universidades, el Estado, las familias…), donde se habla con razón de la Responsabilidad Social Universitaria (RSU).

De ahí que todos los grupos sociales tengan, o deban tener, su propia RS, tanto con la empresa como con sus respectivos grupos de interés, habiendo así una corresponsabilidad o doble vía en materia social, otro principio básico de la RSE.

En síntesis, la RSE se entiende hoy como la responsabilidad de la empresa con sus grupos de interés o stakeholders, no ya -a diferencia de lo que antes sucedía- con sus accionistas o propietarios en forma exclusiva.

Ciudadanía corporativa

La RSE, además, es sinónimo de Ciudadanía Corporativa, es decir que la empresa, una persona jurídica integrada por personas naturales, debe ser también un buen ciudadano, cumpliendo así con sus deberes, tanto con los mandatos legales como con las normas éticas, naturalmente en relación con sus grupos de interés.

En la práctica, esto implica el deber de la empresa a contribuir en la solución de nuestros mayores problemas sociales (pobreza, violencia, desempleo, etc.), lo que antes se consideraba responsabilidad exclusiva del Gobierno o el Estado.

La nueva empresa

Asistimos, pues, al nacimiento de una nueva empresa, orientada a generar beneficios para los grupos de interés, no sólo para los accionistas, beneficios que tampoco son sólo económicos sino también sociales, entre los que se destacan los de carácter ambiental.

¿Y qué no es RSE?

La concepción moderna de la RSE va más allá no sólo de la caridad o la filantropía sino también del simple cumplimiento de la actividad empresarial (producir bienes y servicios para la comunidad, generar empleo y pagar salarios, por ejemplo) y de la ley o las normas jurídicas (como pagar impuestos y no incurrir en prácticas corruptas), lejos de ser una simple moda o quedarse en el marketing o la propaganda en busca de los correspondientes beneficios económicos. Veamos por qué.

¿Por qué no es filantropía?

En cuanto a la filantropía, ejercida a través de donaciones que salen por lo general de las utilidades de las compañías para atender las necesidades de gentes muy pobres que abundan en numerosos países (verbigracia, en salud, vivienda y educación), es el origen en gran medida de la nueva RSE, siendo aún ahora plausible y hasta inevitable en circunstancias extremas de pobreza, donde recursos como los subsidios oficiales son indispensables.

 

 

 

 

 

La filantropía, sin embargo, no es RSE en sentido estricto. De una parte, porque en su mayoría es de carácter personal, no institucional o de la empresa en su conjunto, como es el caso concreto de los filántropos, y, de otra parte, porque carece del debido impacto social que reclama la RSE, la cual, a diferencia de la filantropía, le genera valor a la empresa, siendo así una auténtica inversión social, cuyo alto retorno veremos a lo largo del presente libro.

¿Y por qué no es una moda?

Pero, la RSE tampoco es una moda, si bien algunos críticos la tildan como tal a la luz del amplio despliegue que recibe en los medios informativos, la cascada de foros y seminarios que la analizan por doquier, y el lugar común en que se ha convertido al interior de muchas empresas, cuando no por los especialistas en la materia, cuyo número es cada vez mayor.

No es una moda o, mejor dicho, no debe serlo. Se trata de un cambio estructural en las empresas, incluso para ser competitivas, en el cual tienen que participar, tras una radical transformación cultural, el sector privado y el sector público, las distintas organizaciones sociales (las universidades, en primer término) y la sociedad toda, todas las personas, para que unos y otros sean -¡seamos!- socialmente responsables.

Más allá de la ley – Ética

La RSE, por último, no es apenas cumplir la ley (si bien obviamente hay que cumplirla) y, por ende, va más allá de ella, de las normas legales, para remontarse al plano ético, de conciencia sobre los principios que acabamos de mencionar, los cuales deben llevarse a la práctica.

Dichos criterios éticos exigen, de igual manera, que la RSE no sea simple apariencia o fachada, propaganda que a veces resulta más costosa que la financiación de los proyectos financiados allí por razones comerciales, de marketing, ni sirva sólo para resolver problemas internos como los de carácter laboral, bastante comunes en las empresas.

Una estrategia corporativa

En realidad, la RSE es una estrategia que responde al Plan Estratégico de la compañía, del que, sin duda, representa uno de sus principales pilares; es, como tanto se dice entre los expertos, el nuevo paradigma de la gestión empresarial, en especial sobre la gestión de riesgos, y constituye para todas las empresas, tanto grandes como pequeñas, la frontera de su excelencia, de modo similar a lo que ha sido el tema de la calidad, con las certificaciones del caso, durante las últimas décadas.

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